ALGUNAS COSAS QUE DIJO HITLER Y NO ESTAN NADA MAL

Sigue siendo para mi un instrumento del judaismo pero cuando se tiene razón,se tiene razón

Para Hitler, Franco era un repugnante católico charlatán

El historiador norteamericano Stanley Payne, uno de los hispanistas más prestigiosos,publicó en 2008 el libro «Franco y Hitler», que contiene algunas revelaciones sorprendentes. Según lo documentado por Payne, Hitler consideraba a Franco un charlatán, «repugnantemente católico» y conservador. En algún momento pensó en derrocarlo e imponer un «régimen revolucionario», valiéndose de los falangistas heroicos e inclusive de comunistas, porque consideraba que «los rojos españoles no son como los del resto de Europa. Hacen bien en pelear contra ese charlatán». El odio visceral que Hitler sentía por el catolicismo lo llevó a admirar, en España, la tradición mora, y llegó a soñar con una cultura germanaislámica. El autor del libro escribió este artículo en el diario «El Mundo» de Madrid:

Sabemos mucho de las actitudes políticas de Hitler, pero menos sobre sus opiniones personales. Dictó dos libros, en 1924 y 1928, pero escribía de su propio puño y letra mucho menos que los otros grandes dictadores -menos que el propio Franco, por ejemplo- y no dejaba papeles personales después de su muerte. Por eso las mejores fuentes para reconstruir sus opiniones estrictamente personales sobre una infinidad de cosas han sido sus conversaciones, por inciertas que sean las varias versiones de ellas. La fuente más sistemática son las recopilaciones de notas por un oficial militar recogidas en las 700 páginas de sus Conversaciones de sobremesa, que datan de los años 1942 a 1945. Valoraba a España desde sus habituales fantasías raciales, pontificando que «en el pueblo español hay una mezcolanza de sangre gótica, franca y mora». En su ignorancia, albergaba también la idea de que Isabel la Católica era «la mayor ramera de la historia», confundiéndola con Isabel II.

En su opinión, la hegemonía islámica produjo «la época más intelectual y la mejor y más feliz en todos los sentidos de la historia española». En general, Hitler tenía en alta consideración el Islam y en una ocasión proclamó que era la mejor de las religiones, por su sencillez teológica y su insistencia en la guerra santa. Sin embargo, en España, luego de los musulmanes llegó el azote de la cristiandad.

Hitler lamentaba que el Islam no se hubiera extendido por toda Europa Occidental. De haber sustituido al cristianismo en Alemania, creía que la innata superioridad racial de los alemanes, combinada con el Islam, les habría llevado a conquistar gran parte del mundo durante la Edad Media.

Aunque ayudó a Franco en la Guerra Civil por razones estratégicas, Hitler veía en el izquierdismo revolucionario de España una respuesta justificada «a una interminable serie de atrocidades. Es imposible concebir cuánta crueldad, ignominia y falsedad ha significado el cristianismo para este mundo».

Hitler llegó a lamentar que la amenaza comunista le hubiera obligado a intervenir en España. Porque, de no haber sido así, «los clérigos habrían sido exterminados» y habría sido lo mejor para el país. Aunque admitía que, en general, las actividades religiosas en España no eran diferentes a las de otros lugares, en una ocasión se confesó estupefacto por el oscurantismo religioso de Franco y manifestó el asombro que le producía enterarse de que la mujer de Franco acudía diariamente a misa, añadiendo de un modo gratuito que «las mujeres españolas son extraordinariamente estúpidas».

En 1943, Hitler estaba convencido de que el Estado español se precipitaba «hacia un nuevo desastre». «Hay que tener cuidado de no poner el régimen de Franco al mismo nivel que el nacionalsindicalismo o el fascismo», puesto que éstos, argumentaba, eran «revolucionarios» y aquél repelentemente clerical y reaccionario. En cambio, de los aproximadamente 50.000 obreros españoles que trabajaban en la industria de guerra alemana, la gran mayoría eran ex republicanos alistados desde Francia para mejorar sus condiciones económicas. Principalmente ex sindicalistas de la anarquista CNT.

Trabajaban bien en las fábricas y de ellos Hitler recibía informes muy positivos, llevándole a la conclusión de que estos «rojos» españoles «no son rojos según nosotros lo entendemos». Valían mucho, creía, y quería tenerlos como reserva en el caso de que estalle una segunda guerra civil. «Junto a los supervivientes de la antigua Falange, constituirán la fuerza más fiable a nuestra disposición», fantaseaba.

Pero una cosa es lo que dices y otra lo que haces.Afortunadamente ya desde muy temprano hubieron hombres inteligentes y con cojones en Alemania que te vieron el plumero.

MANIFIESTO DEL FRENTE NEGRO (1936)

Compatriotas:
Los rumores que se han difundido a lo largo y ancho de Alemania durante semanas se han confirmado ya plenamente.
El sistema de Hitler está vendiendo más y más soldados alemanes como mercenarios a los generales españoles.
Miles y miles de jóvenes, la mejor sangre de Alemania, están siendo embarcados al extranjero, donde combaten y mueren, no para defender los intereses nacionales y la grandeza histórica de Alemania, sino en beneficio del bando reaccionario en una guerra civil foránea.
Acusamos al sistema de Hitler por este abuso de la autoridad del Estado, este latrocinio de irrempazables valores nacionales. Acusamos al sistema de Hitler por deliberadamente herir al pueblo alemán, influído por su ciega ideología y en su idiota persecución de prestigio.
Nosotros no tomamos parte en la guerra civil española. Al igual que repudiaríamos cualquier intento de una potencia extranjera de intervenir en los asuntos internos de Alemania, y que resistiríamos hasta la extenuación cualquier invasión de nuestro país por mercenarios extranjeros, así repudiamos cualquier intervención alemana en los asuntos internos de España, y protestamos vehementemente contra el reclutamiento y uso de mercenarios alemanes en pro de intereses no-alemanes.
Esta actitud, que deberá ser una cuestión de principio para todo nacionalista alemán, se refuerza por el hecho de que los soldados alemanes que están siendo exportados a España por el sistema de Hitler están siendo utilizados a favor de la reacción económica y política a la que durante décadas hemos tenido que soportar en Alemania, y a la que combatir es uno de los principales objetivos del genuino nacionalsocialismo.
En su política exterior de alianza con la reacción española, el sistema de Hitler está repitiendo su política en casa de aliarse con la reacción alemana, una política que llevó a la masacre alemana de San Bartolomé el 30 de junio de 1934, y a traicionar el socialismo alemán.
Consideraciones nacionalistas y socialistas que hacen la lucha contra el envío de tropas alemanas a España sea uno de los más importantes deberes de todo el verdadero nacionalsocialista.
El Frente Negro llama a todos los verdaderos alemanes, y en especial a los que pertenecen al Reichswehr, a la SS, a la SA, para resistir por cualquier medio posible esta política antinacional y antisocialista del sistema de Hitler, bajo las consignas de ¡Ninguna sangre alemana por España!.

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