¿Complicidad con el sionismo en el movimiento 15 M de Alcobendas?

La Modernidad es un proyecto incompleto, decía Habermas. Desde luego seguimos siendo esencialmente modernos. Olvidar todo este bagaje cultural, sociológico y filosófico para describir un movimiento como si se tratase de una revolución del siglo XX sería un error conceptual. No sabemos qué conquistas lograrán estas “Revoluciones de baja intensidad” o “Revoluciones del siglo XXI”. Pero lo que sí sabemos es que el movimiento está atravesado por posiciones básicamente contrapuestas, cuando no claramente insolidarias e individualistas. En él parecen convivir sin demasiado sobresalto el siglo XX y este líquido y posmoderno siglo XXI.

La Asamblea de Alcobendas del 4 de Junio pasado elaboró un Acta con la orden del día y sus propuestas a los barrios de Madrid y al coordinador Estatal. Podéis ver las 5 páginas en estos enlaces: 

http://tomalaplaza.byethost31.com/actas/Acta%20samblea%20AlcoSanse%20(4-6-2011).pdf

http://www.alcosanse15m.co.nr/ 

Al final de la página 4 os encontraréis con una propuesta redactada muy confusamente. Proponen a los barrios y pueblos de Madrid la  “privatización de los servicios públicos y el Canal de Isabel II”. Es probable que en ese punto se hayan referido al tema a tratar… sin embargo, sería de agradecer que se construya el discurso de otra manera dando así un diferente sentido (por ej: “exigir la mantención de los servicios públicos”). Es preciso atender a la semiótica del discurso. Debemos descolonizar el lenguaje como primera batalla hacia la liberación popular.

Lo que sí resulta realmente grave es al principio de la página 5 cuando proponen al coordinador estatal “eliminar la Flotilla a Gaza”. En este caso resulta realmente muy difícil pensar en un error de redacción o transcripción. Se debe hacer un gran esfuerzo lingüístico para conjugar los términos “exigir” y “eliminar”.   Sin duda, Alcobendas tiene un serio problema y desde aquí exigimos una explicación y/o rectificación inmediata a este despropósito mayúsculo. 

Dos realidades parecen definir al movimiento 15M. La realidad del discurso de sus carteles (fenómeno semiológico) que rescata al siglo XX y toda su radicalidad. Y la realidad de sus tabúes ¿espontáneos?, que la secuestran constantemente en aras de una uniformación que roza lo estéril y muere en reivindicaciones meramente cosméticas. 

Está claro (de momento) que dicho movimiento no parece haber nacido para acabar agonizando en una nueva apatía social indefinida. Una nada desdeñable cantidad de jóvenes ha dado el paso, ha perdido el miedo y se está movilizando. Sobran razones para ellos desde hace años. Lo que nos sorprende es que muchos lo hacen con el libro de Fukuyama debajo del brazo.

No se trata ahora de observar y estar atentos. Tampoco en darle prensa a esos “chicago boys” voceros del movimiento que trabajan para ciertas Fundaciones y think thanks como si todo un movimiento se definiese solo a partir de ellos. Se trata, como siempre ha sido y seguirá siendo para todo revolucionario, de actuar, de aportar, de no delegar más a ojos ciegos en unos representantes y unas normas que nacieron optimistas y revolucionarias hace más de 200 años y son hoy una herencia anquilosada que nos sigue llevando al pesimismo de la razón… y a esos “chicago boys” con sede en Austria… en Mont Pellerin… y parece que en Alcobendas.

http://rompiendo-muros.blogspot.com/2011/06/complicidad-con-el-sionismo-en-el.html
 
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