GUIA PRACTICA PARA SER UN ANTI-CONSPIRANOICO

Me ha gustado la respuesta que manda un tal Juan al escrito “Guía práctica para ser un conspiranoico“,cuyo autor por otra parte ha hecho un magnífico y extensísimo estudio sobre las mentiras de ZEITGEIST que aun me estoy leyendo y que recomiendo,a pesar de la evidente y paradógica paranoia anticonspiracionista que por lo que parece,le hace negar toda implicación(aunque sea por pasividad consciente,es decir,que dejaron hacer)de las altas esferas de los EEUU en los atentados del 11S.En casi todo lo leido hasta ahora,chapeau,consigue desenmascarar a esta secta de ultraderechistas anarco-capitalistas que no quieren pagar impuestos,lo quieren todo para ellos.

Y aqui va la respuesta de Juan a ese escrito que intenta equiparar a todo aquel que defiende una teoria conspiratoria.

¡Qué pesadez con las Madres de la Plaza de Mayo! Son unas iluminadas soberbias que se creen destinadas a una misión providencial. ¡Y qué suspicaces! ¡Siempre dando la lata! ¡Qué pelmas! ¡Y creen que Elvis vive! Son unas chifladas conspiranoicas.
— Jorge Rafael Videla hablando de las Madres de la Plaza de Mayo

Maestro, no seas conspiranoico, por favor. ¿Qué uno de nosotros te va a traicionar? ¡Ay, que risa! Seguro que uno está pagado por la CIA, el KGB y el Sanedrín. Y a lo mejor Elvis está vivo, no te fastidia.
— Judas durante La Última Cena.

La Navaja de Occam demuestra que el incendio del Reichstag no fue obra del Partido nazi. ¡Konspiranoiken, que sois todos unos konspiranoiken!
— Adolf Hitler hablando sobre el incendio del Reichstag.

Yo nunca he usado argumentos ad hominem contra esos despreciables y chiflados conspiranoicos, que creen todos que Elvis está vivo.
— Escéptico hablando de la conspiranoia.

Bueno, en fin, tal vez hay que reconocer que la CIA ha hecho alguna que otra cosa mala. Pero ya no más. A partir de ahora ya nunca más se va a descubrir nada malo hecho por la CIA. Os lo prometo por la Navaja de Occam.
— Portavoz de la CIA hablando con cuidado para que no se le escape la risa

Donde dije digo, digo Diego.
— Escéptico hablando de sus artículos sobre conspiranoias.

Bueno, ejem, a lo mejor tengo que reconocer que en la Historia han ocurrido conspiraciones. Pero a partir de ahora no va a haber ninguna más, ¿entendido?
— Escéptico hablando en sus artículos sobre conspiranoias.

Jamás una agencia de inteligencia de ningún país ha hecho nada. Todo y siempre son accidentes fortuitos, que eres un conspiranoico, hombre.
— Experto muy listo en política internacional corrigiendo a un conspiranoico.

Las conspiraciones no existen. Los conspiranoicos son unos malvados embusteros. Los conspiranoicos han formado una conspiración para engañarnos, haciéndonos creer que existen las conspiraciones. Pero entonces existe al menos una conspiración: la de los conspiranoicos para hacernos creer que existen las conspiraciones. Y entonces…
— Escéptico haciéndose un trabalenguas.

Si hubiese sido una conspiración del Gobierno, hubiesen dejado huellas.
— Escéptico refutando una teoría.

Si hubiese sido una conspiración del Gobierno, lo hubiesen hecho mejor y no hubiesen dejado huellas.
— Escéptico diez minutos después de haber dicho lo anterior.

La Navaja de Occam demuestra que Stalin no pretende matarme. Tus conspiranoias son bastante absurdas. Y seguro que ahora dirás que Elvis vive.
— León Trotsky el 20 de agosto de 1940.

¿Una conspiración para expulsarnos de nuestras tierras? La Navaja de Occam demuestra que eso es una ridícula teoría conspiratoria completamente absurda. Y supongo que ahora me dirás que Elvis vive.
— Palestino hablando con otro en 1946

No seas conspiranoico. Las precauciones que tomamos son suficientes.
— Carrero Blanco el 19 de diciembre de 1973

¡Anda! Ahora resulta que la CIA sí conspira. ¡Y yo que había pedido este puesto de trabajo para no dar golpe!
— Empleado de la CIA su primer día de trabajo

Los conspiranoicos son unos malvados que creen en teorías absurdas y sin fundamentos. Hay gente tan tonta que cree en OVNIs, telepatía, espiritismo, conspiraciones, astrología, etc…
— Escéptico hablando de lo suyo.

Pero, ¿cuándo he dicho yo que las conspiraciones no existen? Donde dije digo, digo Diego.
— Escéptico diez minutos después de haber dicho lo anterior.

Nunca toleraremos vergonzosas teorías de conspiración.
— George Bush hablando de los atentados del 11-S.

Nunca toleraremos vergonzosas teorías de conspiración.
— Nerón hablando del incendio de Roma.

Nunca toleraremos vergonzosas teorías de conspiración.
— Adolf Hitler hablando del incendio del Reichstag.

Nunca toleraremos vergonzosas teorías de conspiración.
— Adolf Hitler hablando de Auschwitz.

Nunca toleraremos vergonzosas teorías de conspiración.
— Adolf Hitler hablando de… bueno, ¡hay tantas coas!

Nunca toleraremos vergonzosas teorías de conspiración.
— Jorge Rafael Videla hablando de los desaparecidos.

Nunca toleraremos vergonzosas teorías de conspiración.
— Felipe Gónzalez hablando del GAL.

HAGA SU PROPIA TEORÍA DE LA NO-CONSPIRACIÓN

Para refutar las teorías conspiratorias se pueden usar las siguientes medios:

Una forma de refutarlas serían usar argumentos racionales sobre la posible existencia o no de una conspiración determinada. Esto, sin embargo, tiene una serie de inconvenientes: a) eso de razonar es muy cansado. b) además hay que examinar todas las teorías conspiratorias una por una.

Además, algunos lameculos escépticos le tienen aversión a usar razonamientos.

Por eso es mejor usar los métodos siguientes.

Use continuamente las palabras “paranoia”, “conspiranoia”, etc…

Haga burlas y sarcasmos sobre la teoría. Aprenda a decir: “¡Ay que risa! ¡La CIA!”. Practique hasta conseguir el tono de voz adecuado.

Venga o no a cuento, mencione la Navaja de Occam y diga que, según ella, la teoría conspiratoria es falsa.

Haga una lista de las teorías conspiratorias más ridículas y compárelas con las teorías conspiratorias que quiera refutar.

Dé por supuesto, aunque sea mentira, que el que cree en una teoría conspirativa también cree en todas las demás teorías conspirativas.

Por supuesto, nunca olvide mencionar la teoría de que Elvis está vivo, aunque no tenga ninguna similitud con la teoría conspiratoria que quiere refutar.

Diga que todos los que creen en la teoría conspiratoria están locos. Dígalo aunque resulte que el 80 % de la población esté loca y los psiquiatras no lo hayan diagnosticado.

Por supuesto, nunca debe mencionar las teorías conspiratorias que han resultado ser ciertas.

Si alguien menciona una conspiración que realmente ocurrió, niegue que fuese una conspiración. Si consigue cambiar el significado de las palabras con suficiente habilidad, tiene mucho ganado. Recuerde los dos principios siguientes:
Si es una conspiración, no ha ocurrido.
Si ha ocurrido, no es una conspiración.
Si sabe manejar adecuademente estos dos principios, podrá triunfar en las controversias.

Nunca mencione el significado jurídico de la palabra conspiración. Ya se sabe que los legisladores, profesores de Derecho Penal, jueces, fiscales y abogados son todos unos conspiranoicos.

En el peor de los casos, debe usted decir: Donde dije digo, digo Diego. “Pero si yo no he dicho nunca que no existan las conspiraciones.”

“Guía práctica para ser un buen lameculos”

Mucha gente tiene la necesidad psicológica de tener una adhesión servil a los gobiernos. Ya sé que esto es un poco contradictorio, porque los gobiernos de distintos países suelen criticarse mucho entre ellos. Pero si deja a un lado la preocupación por ser coherente y no le importa incurrir en contradicciones, usted podrá ser un buen lameculos y un incondicional de la versión oficial.

Tener una personalidad paranoide ayuda mucho, obviamente. En caso de no poseerla, pilas y pilas de libros sobre teorías que refuerzan o apoyan la versión oficial podrán ayudarlo y si tiene las guardias bajas o la atención dispersa, seguramente terminará con ese tipo de personalidad.

Lo bueno es que si usted ya logró creer en alguna versión oficial, es muchísimo más proclive a creer en las demás. Así que haga un esfuerzo al principio, luego será un buen lameculos profesional.

Otra cosa que suma mucho es poseer un doble rasero a la hora de analizar datos: todos aquellos que apoyen la versión oficial y su punto serán considerados válidos, mientras que descartará automáticamente cualquier evidencia que apunte en su contra.

No se deje engañar, nada es lo que parece y todo tiene una obscura explicación.

Siéntase con suerte, usted cuenta con una ventaja por sobre los maléficos científicos que discrepan de la versión oficial: los medios se interesan más en usted y sus delirios teorías que en las teorías científicas que no apoyan la versión oficial. Seguramente podrá terminar como panelista de algún programa televisivo, o si se lo propone, podrá escribir algún libro con el cual vivirá a costa del resto de los lameculos.

Para armar una buena teoría de apoyo a la versión oficial, usted debe buscar varios hechos, por más alocados e inconexos que parezcan. Luego, de la misma alocada manera, trate de unirlos.

Si no encuentra forma o datos para unirlos, no se desespere. Usted cuenta con un as en la manga: ¡Invente datos o hechos! ¡O acepte los datos inventados por el Gobierno! No importa mucho, ningún lameculos tiene la rigurosidad tal para desacreditar una buena versión oficial porque sus datos no sean ciertos.

La otra gran ventaja con que cuenta es que mientras el mundo le presente toneladas de evidencia en su contra, siempre podrá argumentar que dicha evidencia es inventada o manipulada o “plantada” por los conspiranoicos. Sólo sus pruebas cuentan.

Si alguien se le acerca a discutir sobre el tema, no se gaste en explicarle cómo son en realidad las cosas: seguramente será alguien pagado por los conspiranoicos (que hacen un gran negocio vendiendo camisetas) o una persona que forma parte de una mega-epidemia de locura.

Trate de rodearse de lameculos. El hecho de hablar con gente brillante como usted, refuerza sus creencias en las teorías.

No haga caso a quienes lo tildan de lameculos: seguramente son enajenados mentales, o son parte del resto de la humanidad sin sus brillantes capacidades deductivas, personas bajo el dominio del poder de los codiciosos vendedores de camisetas.

Bajo ninguna circunstancia piense que todas estas conexiones que usted ve tan claramente son el resultado de su desesperada necesidad psicológica por tapar los huecos o incógnitas ante sucesos de difícil explicación o de su desesperada necesidad de lamerle el culo al poder.

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2 respuestas a GUIA PRACTICA PARA SER UN ANTI-CONSPIRANOICO

  1. Likant dijo:

    komo mola tu ironía!
    pues yo ke me había kreído todos los dokumentales de zeitgeist,no veas ke kara de tonto se me ha kedao 😦
    kuanto más leo este blog más konfuso estoy
    ke bien se vive en la ignorancia

    • danipirata80 dijo:

      El texto no es mio, lo pesqué de la magnífica página anti-zeitgeist que enlazo. Yo también me tragué bien tragada esta farsa. Pero para curarnos de esa inorancia tenemos a a gente como la de dicho blog. No dejes de pasarte por aqui aun acosta de no vivir tan bien 🙂

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