WWF:ESOS SUPUESTOS AMANTES DE LOS ANIMALES

Gracias al persistente Ernesto vamos a poder saber mas de esta gentuza amiguita de Triodos Bank y que tiene como fundador a un monarca colaborador de los nazis y como presidenta a una pro-imperialista hundeeconomías.Gracias por el currazo compañero.

El WWF (Worlwide Fund for Nature) se convirtió rápidamente en la más poderosa arma geopolítica del Imperio Británico, para llevar adelante su política de Neocolonialismo. El WWF, el Príncipe Felipe y el MI-6 ordenaron las Operaciones Stronghold y Lock, llevada a cabo por miembros de las SAS (los paracaidistas del Special Air Services de las fuerzas armadas británicas) considerados expertos para salvar animales y asesinar miembros del Congreso Nacional Africano, de Nelson Mandela. En 1963, el WWF organizó la “eliminación de 2.500 elefantes y 4.000 hipopótamos”, operación que llevó a cabo en los Parques Naturales de Uganda el famoso cazador Ian Parker. El profesor John Philipson, de la Universidad de Oxford, al completar una investigación pedida por el mismo WWF sobre la labor realizada por ellos para “salvar animales” -un informe de 252 páginas- dictaminó que “lo menos que sabía hacer el WWF era precisamente aquello que había escogido como misión: salvar determinadas especies de animales”. El mercenario rodhesiano Clem Coetze recibió del WWF una medalla por supervisar un programa que eliminó 40.000 elefantes, a los que supuestamente debían proteger. Los Parques Nacionales creados en áfrica por el WWF son en realidad refugio y bases de operaciones de los movimientos guerrilleros de áfrica, cuya misión es mantener la desestabilización política de esos países para mantenerlos dentro del régimen neocolonial.

Fondo Para la Vida Silvestre (WWF): es una organización fundada por el mencionado Felipe, Duque de Edimburgo, en 1961 y con la declarada intención de proteger a las especies de animales en vías de extinción, y a la creación de parques nacionales y reservas de vida silvestre. Curiosamente, el Príncipe Felipe decidió fundar esta organización pocos meses después de haber participado ­ invitado por el Rajá de Jaipur ­ en una expedición de caza de tigres de Bengala y de haber matado a una rinoceronte hembra, dejando que su cría escapase hacia una segura muerte por inanición. Como este hecho había provocado un escándalo periodístico de magnitud, Felipe nombró como presidente del WWF a su primo hermano, el Príncipe Bernardo de Holanda, porque además ­ como declaró Sir Peter Scott, uno de los fundadores del WWF, «Cuando iniciamos al WWF, un presidente inglés se hubiese visto demasiado colonialista».

También habló Ian MacPhail, primer director internacional de apelaciones del WWF, refiriéndose al incidente de la mamá rinoceronte: «Yo fui uno de los que encubrió el hecho», pensando que el mayor bien era salvar a varias especies de animales en su totalidad.

El Informe “Marfil Negro”

En 1972, Sir Peter Scott, fundador del WWF (otro de los fundadores), comisionó a Alan Parker, un gran cazador (legal) que vivía en Nairobi para que investigara al lucrativo comercio ilegal de marfil, cuernos de rinoceronte, etc. Entre otras cosas, Parker descubrió que la familia del presiden-te de Kenya, Jomo Kenyatta participaba ampliamente del tráfico ilegal, y que su hija Margareth era la secretaria de una compañía que vendía cuernos de rinoceronte y colmillos de elefante al Oriente Medio, comercio que más ha diezmado a las grandes especies de animales de Kenya. Parker también incluyó en su informe a varios de los más importantes “conservacionistas” de Kenya entre los cazadores ilegales.

Unas cuantas horas después de haber entregado su informe a Sir Scott, Parker fue secuestrado, llevado a la famosa estación de policía de Langatta Road, donde fue golpeado durante tres días y se le advirtió que no dijera nada sobre lo que había escrito, o asesinarían a su esposa. El informe, que hasta ese entonces era la mejor investigación que se había hecho sobre la matanza de animales salvajes de Africa, se mantuvo escondido durante 17 años, hasta que Kevin Dowling, cineasta irlandés, lo desenterró para usarlo en su aguda denuncia del WWF, la película «Ten Pence in the Panda», producida por la red Independent Television, de Gran Bretaña.

Por los mismos días en que Parker era torturado, el príncipe Bernardo le entregaba a Kenyatta la “Orden del Arca Dorada”, creada especialmente para él, por «salvar al rinoceronte». Bernardo sabía que un gran número de animales había sido exterminado durante el gobierno de Kenyatta porque tenía en su poder el informe de Parker, «Marfil Negro»: había firmado el recibo. Sin embargo, consideraciones de políticas coloniales hicieron que esta reveladora pieza de información fuese totalmente ignorada.

El Caso del Elefante

En cuanto al elefante, el WWF hizo su muy importante aporte para conseguir la rápida extinción de la especie. El famoso ecólogo E. Caughey, especializado en población animal, realizó un estudio en 1980 que demostró que a principios de 1950 existían en Africa unos 3.000.000 de elefantes. Luego, en 1976, el primer conteo sistemático de elefantes realizado por Ian Douglas-Hamilton, conservacionista escocés residente en Kenia, encontró 1.300.000 sobrevivientes. Durante toda la década del 70 y parte del 80 el WWF sostuvo obstinadamente que «no existía ninguna crisis del elefante» y combatió todos los esfuerzos de varios conservacionistas para prohibir el comercio del valioso marfil del animal. En 1989, el WWF lo proclamó el «año del elefante», mientras seguía sosteniendo que había aún 750.000 ejem-plares. Sin embargo, el censo realizado en 1988 por Pierre Pfeffer (ex presidente del WWF de Francia) demostraba que sólo eran 400.000. Por haber revelado esta información fue obligado a renunciar.

Remontándonos a 1963, se comprueba que sir Peter Scott, jefe del WWF Internacional, recomendó a la Junta Administradora de Parques Naturales de Uganda la eliminación de 2.500 animales, para lo cual se contrató al ya conocido Ian Parker, que de paso aniquiló 4.000 hipopótamos en la misma operación. La recomendación se basaba en la premisa malthusiana de que “debido a la sobrepoblación, era necesario matar muchos individuos para salvar a la especie”. En realidad, y tal como se demostró más tarde, Sir Scott quería crear una gran hacienda que produjera caoba precisamente en los bosques donde los elefantes se alimentaban, y resultaban un estorbo.

En 1975, la African Wildlife Leadership Foundation, creada por Russel Train, presidente del WWF de los EEUU, contrató a Ian Parker para que matara prácticamente a todos los elefantes de Ruanda, con el argumento que los ruandeses no podrían proteger simultánea-mente a los gorilas de las montañas y a los elefantes, de modo que los elefantes tenían que morir. Una de las asistentes de la famosa experta en gorilas Diane Fossey denunció posteriormente que a los elefantes los mataron porque la tierra donde vivían era ideal para el cultivo del piretro, de donde se obtiene la piretrina, un insecticida natural «no contaminante».

Después de unos cuantos años se descubrió un sustituto sintético de la piretrina y la producción del piretro se acabó. Ya sin bosques, las laderas altas donde moraban los elefantes perdieron su capa vegetal por la erosión, mientras que los ríos se sedimentaron y se pro-vocaron inundaciones. Irónicamente, el Sr. Russell Train fue nombrado poco después jefe de la EPA, la Agencia de Protección del Ambiente, de los Estados Unidos! Dime con quien andas . . .

Bastante más reciente es la medalla que el WWF le otorgó en 1986 al ex combatiente rhodesiano Clem Coetze (entregada por las manos del director general del WWF, DeHaes) por haber supervisado una campaña en la que se mataron más de 44.000 elefantes en la República de Zimbabwe.

Según el WWF esto era necesario “para proteger al ambiente”. Cuando el WWF hizo sonar la alarma en 1989 ­ al declararlo el «Año del Elefante» ­ la ayuda que llevó a cabo fue de lo más curiosa: con los fondos obtenidos con dramáticas campañas “para salvar a Nell, el elefante”, el WWF montó un campamento para rescatar a los grandes animales, y al cual se llevó ingentes cantidades de equipamiento paramilitar. El campamento estaba en la frontera con Ruanda, a pesar de que todos los elefantes de Uganda estaban en el Parque Murchison, a 1.600 km de allí. Pero fue desde la región del campamento del WWF que el Frente Patriótico Ruandés lanzó después su invasión contra Ruanda provocando una de las matanzas mas espantosas que haya conocido la humanidad. El infortunado rinoceronte negro también le debe al WWF gran parte de su casi estado de extinción.

Y esta es pa cagarse:
…Dicho de otra forma, el WWF pagó a mercenarios para asesinar gente y poder destruir al último hato de rinocerontes negros que quedaba en el mundo. Las verdaderas razones se hicieron públicas muy poco después: el Fondo Monetario Internacional (FMI), que estaba entonces «reestructurando» a la economía de Zimbabwe, había ordenado la instalación de haciendas ganaderas en el valle de Zimbabwe ­ justo en la región habitada por los rinocerontes ­ para proveer carne a la Comunidad Económica Europea.
Después que los rinocerontes fueron dispersados por el mundo, escuadras de exterminadores ingresaron al valle y mataron multitud de elefantes y por lo menos 5000 búfalos, además de otros animales menores para hacerle espacio a la hacienda ganadera que quería el FMI. En Julio de 1989, se exhibió al ganado en una feria en Bulawayo. Se descubrió entonces que los animales tenían fiebre aftosa, por lo cual los europeos cancelaron sus contratos; Zimbabwe se quedó cargando a sus espaldas (la de sus pobrísimos habitantes) con una inmensa deuda con el FMI y sin los rinocerontes.

La Operación Stronghold (esta fue para cargarse a gente del Congreso Nacional Africano de Mandela)

Financiada con un millón de francos suizos, y coordinada con la Operación Lock, esta operación se suponía que estaba destinada a permitir que el Departamento de Parques Nacionales y Administración de la Vida Silvestre de Zimbawe salvase a 700 rinocerontes negros del valle de Zambesi. Glen Tatham, el jefe de los guardabosques hizo una gira por los EEUU anunciando que, con la ayuda del WWF, él y sus ayudantes «nos iremos a la guerra» contra los cazadores furtivos que cruzaban la frontera desde Zambia. El 10 de Mayo de 1988, Tatham y dos de sus ayudantes fueron procesados en Zimbawe por asesinato. Se les acusó de haber atraído con engaños a varios cazadores ilegales; cuando llegaron al lugar convenido fueron fusilados en una emboscada, sin previo aviso de los guardabosques.

En un debate parlamentario se denunció que Tatham y su grupo habían asesinado a 70 cazadores desde principios de 1987. Presionado por Gran Bretaña, el parlamento de Zimbawe se apresuró a votar una ley que les otorgó a los guardabosques inmunidad civil y penal por las muertes o heridas que causaren durante el cumplimiento de sus obligaciones. Diez parlamentarios se opusieron a esta ley argumentando que «legalizaría al asesinato». Uno de los opositores, Mica Bhebe dijo: «Les estamos dando carta blanca para matar gente».

Las cifras oficiales muestran que, entre Julio de 1974 y Septiembre de 1991, fueron asesinados 145 “cazadores”. La mayoría de los muertos en el valle de Zambesi fueron atacados desde un helicóptero del WWF, tripulado por personal al servicio del WWF. Se gún las cifras del Departamento de Parques, de las 228 personas muertas o aprehendidas, se recogieron apenas 107 armas. Dado que se informó que otras 202 personas huyeron, algunos con heridas graves, quedando algunos incapacitados para llevarse sus armas, quiere decir que Tatham y sus compinches no pudieron capturar las armas del 75% de las personas muertas, capturadas o que huyeron de sus operaciones. Esto provoca serias dudas sobre si en realidad los ataques de los guardabosques estaban dirigidos contra cazadores armados. Según varios de los entrevistados por el equipo que filmó la película Ten Pence in the Panda, muchos de los muertos en realidad pertenecían al ala militar del Congreso Nacional Africano (CNA) que luchaban por erradicar al Apartheid de Sudáfrica, mientras su líder, Nelson Mandela cumplía una pena de 25 años de prisión.

¿Y qué hubo con los rinocerontes? Desde que en Febrero de 1987 se acordó poner en práctica la Operación Stronghold, la meta del WWF era «reubicar a los rinocerontes capturados en el valle a otras áreas más seguras». Drogados e inmovilizados, los animales se enviaron a granjas privadas en Zimbawe y otras partes del Africa, a EEUU y Australia. Dicho de otra forma, el WWF pagó a mercenarios para asesinar gente y poder destruir al último hato de rinocerontes negros que quedaba en el mundo. Las verdaderas razones se hicieron públicas muy poco después: el Fondo Monetario Internacional (FMI), que estaba entonces «reestructurando» a la economía de Zimbabwe, había ordenado la instalación de haciendas ganaderas en el valle de Zimbabwe ­ justo en la región habitada por los rinocerontes ­ para proveer carne a la Comunidad Económica Europea.

Después que los rinocerontes fueron dispersados por el mundo, escuadras de exterminadores ingresaron al valle y mataron multitud de elefantes y por lo menos 5000 búfalos, además de otros animales menores para hacerle espacio a la hacienda ganadera que quería el FMI. En Julio de 1989, se exhibió al ganado en una feria en Bulawayo. Se descubrió entonces que los animales tenían fiebre aftosa, por lo cual los europeos cancelaron sus contratos; Zimbabwe se quedó cargando a sus espaldas (la de sus pobrísimos habitantes) con una inmensa deuda con el FMI y sin los rinocerontes.

La Operación Cerrojo

A principios de 1990, en la prensa europea estalló un escándalo que puso a los directivos del WWF en un serio aprieto. Acababa de descubrirse el fracaso de una de las más secretas operaciones conjuntas entre el WWF y las fuerzas de élite de los Servicios Aéreos Especiales británicos (SAS) con la misión de salvar al rinoceronte por medio de la infiltración de los “commandos” para desbaratar a la red de tráfico ilegal de marfil, cuernos de rinocerontes y partes de animales, y encarcelar a sus dirigentes. Lo grave no era el fracaso, sino que en la operación desapareció un millón de libras esterlinas y se comprobó que el grupo del SAS había comenzado a traficar con el marfil y los productos del rinoceronte, reemplazando a los carteles que habían ido a combatir! Como en la Operación Stronghold, también hubo un creciente número de “cazadores” asesinados, de acuerdo a las acusaciones del Congreso Nacional Africano de Mandela.
Es curioso que las revelaciones más detalladas sobre la Operación Cerrojo, obviamente apoyadas en docu-mentos internos del mismo WWF, se publicaron en el boletín Africa Confidential, considerado como una operación del MI-5, y que fue fundado en el departamento que tenía en Londres David Stirling, el legendario creador ­ allá por los comienzos de la Segunda Guerra ­ de los regimientos del SAS británicos.

Para quien está familiarizado con el tema de los parques africanos, los principales cazadores furtivos son por lo común los mismos guardaparques, muy a menudo armados y financiados por el WWF. La unidad especial creada por Stirling para «proteger al rinoceronte» estaba formado por elementos de élite de las SAS: El Teniente Coronel Ian Crooke, condecorado con la Orden de Servicios Distinguidos en la Guerra de Malvinas y entonces jefe del Regimiento 23 del SAS; Nish Bruce, el segundo de Crooke en la operación, se dice que fue el soldado más condecorado en Malvinas; Alastair Crooke, hermano de Ian, ex funcionario consular británico en Paquistán, responsable del rearme de los muyajedines de Afganistán, que derivó finalmente en el arribo de los Talibanes y su locura al poder. Otros miembros del grupo eran veteranos de las operaciones en Irlanda del Norte y especialistas en capturar a los miembros del IRA. Todos especialistas en «guerra sucia» ­ experiencia considerada muy apropiada para «proteger al rinoceronte».

Ante el escándalo provocado por la desaparición de un millón de libras y la actividad privada de los miembros del SAS como traficantes de marfil, cuernos de rinocerontes y otras partes de animales, el WWF preparó a toda prisa su propia versión del asunto: según la “historia oficial” de 1986, todo se redujo a una iniciativa personal del Príncipe Bernardo y John Hanks, nuevo jefe de programas del WWF para el áfrica, alarmados por la rápida desaparición del rinoceronte. Ambos habían planeado el envío de un equipo de asesinos y saboteadores bien entrenados del SAS para combatir al problema por medios no ortodoxos. Sin conocimiento del WWF, el príncipe Bernardo aportó al proyecto cuando menos 500.000 libras esterlinas que obtuvo de la venta de una valiosa pintura (¿ o de la coima recibida de Lockheed en 1971?), y así arrancó el asunto. Según el cuento del WWF, esta operación era totalmente desconocida para la sede principal en Gland, Suiza -aunque Bernardo era entonces presidente del WWF de los Países bajos y de otras organizaciones nacionales del WWF. La explicación “no cierra”. No se la cree nadie que sepa cómo se manejan las cosas en organizaciones tan perfectamente “aceitadas” como el WWF.

Resulta claro que la Operación Cerrojo fue política oficial del gobierno inglés: la cadena de mando del WWF conduce directamente al príncipe Felipe, consorte de la reina Isabel; Stirling mismo admitió ante la prensa que mantenía contacto con el Ministerio de Defensa y el Foreign Office de Gran Bretaña. Un miembro del SAS que participó de la Operación Cerrojo afirmó por escrito que en el consorcio de los que apoyaron financieramente al proyecto, participó la Reina Madre. Otro que apoyó a la Operación fue Laurens van der Post, el tutor del príncipe Carlos, y entonces el principal consejero de la Primer Ministro Margaret Thatcher sobre asuntos de Africa. Según lo definieron en áfrica Confidential, el asunto era: ¿Quiénes en la burocracia del WWF sabían de ese plan loco y criminal, y cuando se dieron cuenta? ¿Se trataba de otra operación “extraoficial” del Príncipe Bernardo, como supuestamente lo fue la “Informe Marfil Negro”, o se traba de una acción oficial del WWF? De inmediato se supo que toda la operación fue desde el principio una decisión oficial del WWF, y que la descripción del plan (después calificado de “error”) hablaba de manera explícita de la compra de armas.

El hombre a quien Bernardo confió “salvar al rinoceronte” era, no sólo quien fundó al SAS y que tenía gran experiencia en la ejecución de operaciones clandestinas en áfrica, sino que además había sido el “Gold Stick” en la coronación de la Reina Isabel II en 1952. Aristócrata escocés, anglocatólico y educado en el monasterio benedictino de Ampleforth, junto con Lord Buxton, caballerizo suplente de Felipe, y con otros miembros del WWF, Stirling fue escogido para el extraordinario honor, codiciado por la nobleza británica, de ser el defensor personal del cuerpo de la reina, la jefa de la Iglesia Protestante de Inglaterra. Y, al igual que todos los hombres del SAS, del MI-5, y del MI-6, y el regimiento real de la caballería, Stirling juró su lealtad a la persona del monarca, y no al Estado británico.

¿Pero, para qué enviar comandos expertos (mercenarios) al sur de Africa, aún con la excusa de salvar rinocerontes? Más aún, si estos comandos obviamente no salvaban rinocerontes, entonces, ¿qué hacían en realidad? Desde antes que Nelson Mandela saliese libre en 1990, y hasta nuestros días, han muerto más de 10.000 sudafricanos negros como resultado de actos de violencia «entre negros». Muchos observadores y analistas políticos han atribuido esta carnicería a las acciones provocadoras de una misteriosa «tercera fuerza» que no es, ni el Congreso Nacional Africano ni su rival, el partido Inkatha, de base zulú. Atacando a los grupos rivales, que luego se acusan entre sí, la «tercera fuerza» mantiene encendida la llama de la violencia. «Divide y reinarás» parece ser la filosofía que el príncipe Felipe aplicó en este caso, a través de los SAS contratatados por el WWF. Crooke y su grupo fueron las herramientas . . . con la excusa de la ecología.

El propósito declarado del WWF y la Operación Stronghold era «ponerle alto a los cazadores ilegales». Pero, como lo demuestra el caso del cráter Ngorongoro ­ que cubre un área de 323 km cuadrados en Tanzania – ¡Es el propio WWF quien paga a los que cazan ilegalmente! Uno de los fundadores del WWF, el Dr. Bernard Grzimek realizó un censo de animales en el cráter y denunció escandalizado que la vida animal estaba desapareciendo del cráter. Como resultado, los pastores masai fueron expulsados de la zona ­ su hábitat durante milenios. En 1964 se hizo el censo mejor documentado de Africa y se fotografió y bautizó con nombres, uno por uno, a los 108 rinocerontes del cráter.

De inmediato se inició un programa del WWF para «salvarlos», financiando a los guardias del parque. Para 1981, sólo quedaban 20 rinocerontes. Ninguna de las tres unidades de guardias capturó a ningún cazador en años. En ese mismo año, una testigo envió una carta a las oficinas de la African Wildlife Leadership Federation de Nairobi, que da una cierta pista sobre la desaparición del hato de rinocerontes. Informó en su carta que los guardias financiados con el dinero del WWF habían matado a dos mansos rinocerontes machos y habían herido a una hembra, “todo a plena luz del día”. Y concluyó: “¿No es bastante claro lo que está pasando en el cráter?”

“Usar el parque a la vez de reserva animal y de refugio de las guerrillas propiedad de los británicos es parte medular de la gran estrategia de la familia real británica para el Africa. Cercenar grandes porciones de territorio para convertirlas en «parques nacionales», «vedados» y »reservas ecológicas» ha conducido a la carnicería inenarrable de hombres y animales que desangra al Africa”.
“Los parques nacionales y vedados ocupan 1.998.168 kilómetros cuadrados del Africa del Sur hasta el Sahara: 8.2% de ese territorio, extensión que equivale a cinco veces el tamaño de California u ocho veces el tamaño del Reino Unido. Aunque algunos países, como Mauritania, se han librado más o menos de la peste de los parques, Tanzania, en cambio, ha convertido en «parques» al 40% de su territorio”.

Objetivos de los Parques Naturales de los cojones, me refiero a los africanos:

* Eliminar para fines económicos productivos grandes extensiones de tierra. Aunque la revista “Choices”, de las Naciones Unidas, predice que “en el año 2000 casi la mitad del ingresos de Zimbabwe provendrían de la flora y la fauna” la creación de dichos parques es la operación de desalojo más grande que se haya visto desde que Genghis Khan asoló el Asia central en el siglo 13. Como dijo un especialista británico: “Cuando los ingleses desean echar gente de una región, su tendencia es convertirla en vedado silvestre, lo cual le da su razón de ser. «Este es un vedado, así que no pueden estar aquí». Más del 17% de la pequeña Ruanda son reservas de este tipo”.

* A la vez que impiden el aprovechamiento de esos terrenos, las reservas se ubican con frecuencia sobre reservas de yacimientos estratégicos. Por ejemplo, los parques de las zonas fronterizas de Níger abarcan a un campo uranífero”.

* El que los parques sean administrados por organismos extranacionales como el World Wide Fund for Nature (WWF) es un ataque a la soberanía nacional. So pretexto de combatir a los cazadores furtivos, la administración incluye muchas veces a fuerzas paramilitares. «La función del parque es mantener a dichas tierras fuera del dominio del gobierno local”, le informó un experto a EIR. Al parque lo administra una junta directiva; por lo menos, originalmente fue así . . . Se trataba de autarquías en manos de conservacionistas blancos, todos militares».

* Los parques son refugio y zona de estacionamiento de tropas de los grupos insurgentes más diversos. Como se documenta en este informe, los parques están montados en las fronteras ente dos países y funcionan como «zonas militarizadas» El WWF del príncipe Felipe administraba el programa de los gorilas en el parque Virunga cuando el FPR utilizaba ese parque para incursionar en Ruanda. Uganda, patrocinadora del FPR, salió ganando con el desplazamiento de los gorilas provocado por las operaciones del frente. Según Africa Analysis, la invasión del FPR hizo huir a los gorilas de Ruanda a Uganda, con lo cual Museveni tuvo la oportunidad de iniciar su «programa de turismo ecológico». Sin las zonas de refugio que ofrece la red de parques nacionales de la familia real, las prolongadas guerras civiles y fronterizas que afligen al Africa desde los años setenta hubieran sido imposibles”.

Y una guinda que nos regala Ernesto:

A ver si reconoces al pájaro este http://imagenes.publico.es/resources/archivos/2009/7/13/1247453180988reydn.jpg
El portugués Víctor Cabral, uno de los mejores white hunters (cazadores blancos) de la llamada edad de oro de la caza en África, recuerda aquella época en la que Juan Carlos de Borbón perseguía leones, leopardos y elefantes en las colonias portuguesas. “Entre 1965 y 1975, cazar en Mozambique era relativamente caro, pero no para los españoles”, rememora.
http://www.publico.es/ciencias/238318/cazador-blanco-sangre-azul
Los primeros parques naturales se hicieron para que la realeza pudiera seguir disfrutando de la caza mayor. Las primeras asociaciones naturales se iniciaron como clubs de caza, no hay que olvidar esto, no se hicieron por amor a los animalitos.
Algo huele a podrido en el lobby ecológico.

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2 respuestas a WWF:ESOS SUPUESTOS AMANTES DE LOS ANIMALES

  1. Ernesto dijo:

    Bueno, las gracias hay que dárselas a Eduardo Ferreyra y su gran trabajo http://www.mitosyfraudes.org/Articulos.html. Página que recomendé hace tiempo, dejando al margen la ideología de alguno de sus miembros, hacen un trabajo fundamental para entender de que va esta mierda del ecolonialismo.
    En este caso concreto se basó en las investigaciones del ya conocido en esta página Lyndon Larouche y su equipo http://larouchepub.com/

  2. Ernesto dijo:

    Bueno, las gracias hay que dárselas a Eduardo Ferreyra y su gran trabajo http://www.mitosyfraudes.org/Articulos.html. Página que recomendé hace tiempo, dejando al margen la ideología de alguno de sus miembros, hacen un trabajo fundamental para entender de que va esta mierda del ecolonialismo.
    En este caso concreto se basó en las investigaciones del ya conocido en esta página Lyndon Larouche y su equipo http://larouchepub.com/
    Y ya que estamos, completaremos la serie:

    El Rinoceronte También

    En 1961, el WWF comenzó su “ayuda” con las 45.000 libras esterlinas recaudadas gracias a una campaña del Daily Mirror, que invitaba a contribuir para «salvar a Gertie, la rinoceronte adorablemente fea». Sin embargo, el WWF no gastó prácticamente nada para salvar al rinoceronte en sus primeros 10 años de actuación y sólo patrocinó dos programas relacio-nados con Gertie en las dos primeras décadas. Pese a las ruidosas campañas publicitarias relacionadas con el rinoceronte, de los 110 millones de libras recaudadas hasta 1980, «para salvar al rinoceronte negro», el WWF sólo gastó 118.533 Francos Suizos en programas relacionados con el tema. Mientras tanto, la población del rinoceronte había disminuido en un 95.5%. Y cuando finalmente el WWF se decidió a actuar, los rinocerontes murieron o, en el mejor de los casos, fueron enviados a zoológicos o, más a menudo, a granjas privadas. Hoy, prácticamente, no hay más rinocerontes negros en la selva del Africa.

    El profesor Phillipson criticó muy duramente a los programas emprendidos por el WWF para “salvar” al rinoceronte. En 1965, un residente de Kenia le dió al WWF 36.300 Francos Suizos para trasladar a seis rinocerontes blancos desde Natal, Sudáfrica, hasta el Parque Natural de Meru, en Kenia, que según el informe del WWF de 1965-67 «se pensó que tenía el habitat natural correcto» para esos animales. «El proyecto» ­ escribió Phillipson ­ «estuvo mal concebido y era injustificable desde el punto de vista conservacionista; el rinoceronte blanco del sur nunca, al menos en épocas históricas, vivió en Kenia; más aún, no hay evidencia de que el rinoceronte blanco del norte haya recorrido jamás las tierras que ahora constituyen las 87.044 hectáreas del Parque Natural Meru. Se tiene que suponer que a mediados de los 60 el WWF era científicamente incompetente, o estaba hambriento de publicidad, o ansioso de conseguir dinero, o estaba indebidamente influenciado por gente de peso pero científicamente ingenua”.

    Philipson concluyó: “El programa finalizó abruptamente en noviembre de 1988, quizá misericordiosamente ya que eliminó una permanente causa de vergüenza. En un acto de desafío, cazadores ilegales rebeldes de Somalia mataron a todos los rinocerontes blancos que quedaban, un final desafortunado para los rinocernotes pero, sin duda, un gran alivio para los conservacionistas preocupados. El proyecto 0195 no es un proyecto que el WWF pueda recordar con orgullo”. Tampoco lo es el proyecto 917, en el cual 85 “rinocerontes excedentes” de Natal fueron embarcados para Mozambique, todos los cuales murieron.

    Tampoco es nada para estar orgullosos es el programa del rinoceronte emprendido en el Parque Nacional del Lago Nakur, en Kenia. La mitad del dinero que el WWF gastó en Kenia se dirigió a lo que se llama “administración de la zona protegida” de este parque. A los finales de los años 80, el WWF decidió transformar este parque, originalmente como concebido como un parque para aves, con cientos de miles de flamencos y muchas otras variedades de aves tropicales que se reproducen en el lago y en sus alrededores, en un parque para rinocerontes, en el que se pondrían los últimos rinocerontes que quedaban en Kenia. Diecisiete rinocerontes negros fueron trasladados y encerrados en un corral con verja electrificada. Pronto se hizo evidente que el programa era un completo desastre. Tal como lo comentó Philipson con ironía mordaz:

    “La lógica con se escogió a Nakur para que permanecieran los rinocerontes negros sigue siendo un misterio. Aproximadamente la tercera parte del parque es un lago y otra tercera parte es un prado abierto, verdaderamente inapropiado en una situación normal, como residencia del rinoceronte… Escoger a Nakuru era una necedad. ¿Qué valen las excursiones a pie para observar las aves si un rinoceronte puede estar escondido detrás del siguiente arbusto? Después de todo, el parque fue creado para las aves”.

    Si el WWF no ha estado protegiendo de la extinción a ninguna especie animal, ¿en qué ha estado gastando sus cientos de millones de dólares? El examen de las Operaciones Stronghold (Ciudadela) y Lock (Cerrojo), otros dos programas lanzados con la excusa de «salvar al rinoceronte» ofrecen pistas reveladoras que permitirán ir armando al complicado rompecabezas que constituye el movimiento ecologista internacional.

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