SOBRE LA CALIDAD HUMANA DE LOS PROFESORES DEL CEU

Ya vimos hace un tiempo como se las gastaban los alumnos de la universidad católica, hoy veremos lo “cristianos” que son los que enseñan:

Condenan a ocho meses de prisión a un dentista por pegar e insultar a su empleada
Le decía “inútil” y “guarra”, le daba “puntapiés, pellizcos, la zarandeaba y le tiraba cosas a la cara”, según la sentencia

“Inútil, guarra, subnormal”. Así se dirigía el dentista propietario de una clínica dental de Alaquàs a una trabajadora que realizaba funciones de auxiliar, según ha quedado probado en una sentencia a la que ha tenido acceso este periódico. Un Juzgado de Lo Penal de Valencia ha condenado al odontólogo, que también ejerce como profesor en la Universidad CEU-Cardenal Herrera, a ocho meses de prisión por un delito contra la integridad moral y a ocho días de localización permanente por una falta de lesiones.

Asimismo, la sentencia obliga al dentista a indemnizar a su exempleada con 1.574 euros por las lesiones sufridas en junio de 2004 y a pagar 27.690 euros por los días de tratamiento como consecuencia de la situación de maltrato emocional que sufrió.

Los hechos denunciados en su día por la afectada se remontan ocho años, cuando el ahora condenado insultó y golpeó con una batea a su auxiliar porque no había hecho unas radiografías que le había pedido. No era la primera vez que el dentista tenía un trato vejatorio con su empleada desde que esta comenzó a trabajar en la clínica dental de Alaquàs en 1997. Pese a unos primeros años en los que la relación entre jefe y empleada era normal, Miguel Ángel M. L. comenzó a dirigirse a ella llamándola “inútil” y “guarra”.

“Que no sabes hacer nada”, “subnormal”, “vete a tomar por culo” o “tía puta” eran algunas de las expresiones utilizadas por el odontólogo refiriéndose a su auxiliar, según consta en la sentencia. Además, le pegaba puntapiés, pellizcos, la zarandeaba y le tiraba cosas a la cara, añade la sentencia.

En una de las ocasiones Ángel M. L. se metió en el cuarto de las radiografías con su empleada y le recriminó airadamente por su trabajo. Cuando la mujer intentó salir, él la zarandeó y con una batea le pegó en la cara. Tras este incidente ocurrido en la clínica dental, la mujer del acusado visitó a la víctima “para intentar convencerla de que no diera importancia a lo sucedido”. La mujer tuvo que estar bajo tratamiento por depresión durante 923 días.

La Audiencia Provincial de Valencia ha desestimado ahora el recurso presentado por el odontólogo y confirma la sentencia condenatoria, que ya es firme, dictada por el Juzgado de Lo Penal número 11 de Valencia

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