TAMER SARKIS SOBRE EL GOLPE DE ESTADO EN UCRANIA

Kiev

Ucrania, Chamberlain y el árbol de parra

Lo de Ucrania es un Golpe de Estado con complicidad militar: los uniformes han hecho mutis por el foro. De los cuerpos estatales, solamente la policía ha resistido, codo a codo con parte de “la sociedad civil” y con los comunistas, cuyas sedes y viviendas han sido sujetas a flamígera razzia.

Y es un golpe de estado facha, desde luego. Tan facha como las bandas ochenteras venezolanas (no musicales precisamente) a siniestro servicio del socialdemócrata Pérez y de sus amigos tejanos. Más facha aún han sido Mursi, “la revolución siria”, la libia o los talibanes. Quien se ruborice de europeidad viendo la palmadita a la espalda dada por la UE a los paracos ucranios, acaba de caerse de la parra. ¿Quién les ha dado de mamar y les ha llevado entrenadores?: el Senador McCain se ha dejado caer últimamente por alguna plaza de Ucrania, igual que el israelita Bernard Henry-Lévi. Y luego, desde Estrasburgo, aseptizados Comisarios de corbata tienen la cara de alertar a los PIGS frente al “peligro del populismo”. Timoshenko, nada víctima de dictador alguno y sí condenada por desviación de fondos, sale de prisión tal vez para cumplir el romántico papel de “la mujer-Mursi”.

No caigamos ahora de la parra, que es lo de siempre: cuando Hitler se anexionó Austria, los asépticos encorbatados de aquel entonces dijeron n’est pas notre question, don’t worry be happy. Cuando la anexión de los Sudettes checos, idem de idem. Se fumaron un puro y celebraron juntos la Conferencia de Munich, con buenas maneras y sintonía. “Pase usted, señor Torcuato, señor enano. Pero, sobre todo, no se olvide del Gigante ruso”. Hasta con el asunto polaco estuvieron con la mano izquierda empujando a los alemanes, mientras, con la mano derecha, hacían ademanes a Pilsudski a reprimir a las minorías germanas y lo armaban. “Tranquila, Polonia, que te apoyamos”. Caldearon, provocaron, aconsejaron expulsiones. Y, al final, poco antes de septiembre del 39, declaraba Chamberlain tener “la impresión de que Hitler no es un auténtico gentleman”. Aquellos años, estos años.

El alcance del Hegemonismo anglo-sionista es global y su ofensiva global también, empleando a la carta neonazis o al social-imperialismo pintado de “izquierda anticapitalista”. Si alguien obvia el hilo de continuidad entre el fracaso anti-sirio y el éxito anti-ucraniano, está muy pez. A Rusia, hay que reconocerlo, se la han metido doblada esta vez. Me salva el estómago y la compostura el hecho de ver a Putin un poco como a ese elegante villano de serie B, quien en la noche se divierte jugando a dejar creer a la teen protagonista, que se ha librado de él. Y luego envía a los tanques. Cuando los tanques que debieran defender los intereses reales de un pueblo permanecen en el stock por venal traición militar, mandar tanques es pura solidaridad internacionalista. Un compromiso “por encima de fronteras”, según la expresión clásica de nuestra clase. Meter a Ucrania en la UE o en tratados comerciales “preferenciales” es vender a los ucranianos en el mercado de esclavos. ¡Que nos lo digan a nosotros!. Y a fortiori ahora: ¿a nadie le suena la propuesta Obama en pro de desarrollar una “OTAN económica” con Europa articuladora de un TLC euro-estadounidense?.

Los genuinos anti-imperialistas estamos a la espera. Sobre todo después de vomitar viendo en las plazas de Kiev ondear banderas de “la revolución siria” y más de un entrenador marcial israelí instruyendo “defensa personal”. Las banderas de las ratas anti-sirias no tenían aspecto precisamente casual casero. Las rojas estrellas de los bantustanes segregacionistas proyectados cumplían total simetría de formas. No sé si algún espectador habrá creído que los ucranianos guardan banderas de éstas en el cajón, y que las han sacado en el fragor de su propia efervescencia “revolucionaria”. A mí me da que a esas banderas las han traído de fuera.

¿Los medios?: tan poco novedosos como su propio guión. “Violencia”, “dos bandos”, “dictadura”, “democracia”, “reclamaciones populares”, “guerra civil”. Territorios comunes de una mentira repetida tantas veces que incluso toma cuerpo en la motivación, la perspectiva y la acción de algunos –y quizás de no pocos ucranianos, después de todo-, acabando por devenir “la única verdad posible”. Esperemos que Guy Debord tenga aquí más acierto que Goebbels, y que para la mirada y razón cada vez de más seres humanos se cumpla la tesis de que “en el espectáculo el mentiroso se engaña a sí mismo”.

¿Timoshenko cautiva o Ucrania prometida por la fuerza?

Bienvenidos, señores y señoras espectadoras, al Mundo al revés. Ése que soñaba el niño de la canción infantil, pero en feo. Es feo que Merkelandia y su brujo cabalista Hollande se ensañen con un presidente electo. Se callen como setos mientras cunde la caza de brujas contra población civil reacia a participar en el suicidio colectivo europeísta. Y en fin respalden las nuevas “iniciativas” jurídicas y “ciudadanas” en pro de mandar al patíbulo a Yanukovich por haber cumplido escrupulosamente con la Constitución, carta que insta a proteger, incluso con la fuerza, aquella aritmética de fuerzas políticas votadas (igual que la constitución francesa o alemana). Todo ello es… cómo se dice aquí en Hipocrilandia… “de escaso talante democrático”.

O sea, que ¡vive la démocratie!, mientras gane quienes ellos quieren. De lo contrario, ¡pinochetazo contemporáneo!, en la RD del Congo o en Ucrania. El país tiene que caer fagocitado en la barrigota de Merkel si no por las buenas por cojones. Este caso ucraniano se distingue del sirio, en que ahora no le ha hecho falta al demo-imperialismo repartir mucho más que algunos bazookas y granadas de mano, unido a las metralletas que ya guardaban los neonazis, a las barras metálicas, a botes de gas pimienta y a las escopetas de caza y de campo empuñadas por los “espontáneos”. El Hegemonismo y sus coletillos habían ya pactado a priori con el ejército su inmovilidad.

En el nuevo rancho europeo neoyorkino, el Mundo al revés: al Presidente protector de la “queridísima” democracia de ellos, ellos le quieren prender. Mientras se excarcela a una corrupta condenada exactamente como aquí “la calle occidental” pide a los jueces que enchironen a políticos sucios y a manos-largas. A Timoshenko los cineastas la han puesto a andar con aires de princesa cautiva, pero, más allá de interpretaciones, es “La princesa prometida”. Pensemos con quién.

Hoy el embajador israelí campa a sus anchas por los reconfigurados pasillos (voz inglesa lobbies) de Kiev. Ayer habían montado unos mundiales futbolísticos allí: caballo de Troya por donde entraron espías, instructores, ingenieros sociales y asesores en la sombra. ¿Conspiranoia?. El tiempo lo mostrará.

El expresidente se ha exiliado a “la parte rusa de Ucrania”. Cuando los medios empiezan con esas etiquetas, malo. Pero no solamente él. También están emigrando miles de ciudadanos ucranianos rusos oriundos de “la parte no rusa” (sí: sé que el artificio del etnicismo es un lío padre). Por no decir que están siendo desplazados, víctimas de presiones y escarnios. Las nuevas autoridades van a prohibir el ruso en las escuelas. También se clausuran los centros educativos rusos. Hasta hay pendiente de aprobarse la retirada de la ciudadanía a los “ucranio-rusos”. Se persigue a socialistas, a comunistas… ¿La venganza irracional del neonazi loco?: en absoluto. Plan Racional Demo-imperialista. En todos los lugares se hace igual: partir territorio, segregar población, re-agitar viejos prejuicios… Cada oveja a su corral. Un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio. Cada uno en su casa y los monopolios financieros en la de todos.

Kiev significa a oídos rusos “la ciudad” por antonomasia, apodada “la madre de todas las ciudades rusas”. Ucrania significa “frontera” (tierra de frontera, Marca). Más allá de ideologías identitarias y contra ellas, lo único cierto en el sentido material es el hecho físico de que rusos, ucranianos y bielorrusos son la misma gente: consanguineidad, apellidos, topónimos, parentesco idiomático, escritura, etc. Los periodistas asesinos nos hablan de la Ucrania-Ucrania, de la Ucrania-rusa… Tal y como esos criminales de la cámara y la tinta nos hablaron, hace casi 25 años, de los bosnios-bosnios, de los servo-bosnios, etc. Se les ve el pelo. Están ya preparando el terreno. Si llega a hacerles falta, los imperialistas nos montarán otra Yugoslavia. Y todo será mágica “culpa del odio interétnico”. Así, sin más. El buen intelectual “de izquierdas” calla ante el proceso, ocupado en menesteres mayores. Los llamados “antifas”, sorprendente, no se agitan por estos hechos ni los denuncian de momento. Y las calles del Kiev movilizado han mostrado banderas israelíes junto a banderas del viejo protectorado francés en Siria y banderas neonazis locales.

Varios miles de millones de euros suma el plan de “ayuda financiera” UE a “la nueva Ucrania”, como llaman textualmente al país los criminales en sus columnas de prensa. “¿Al rescate de Ucrania?”. ¡Meeeec!: FALLO. La rescatada de sus maltrechas cuentas va a ser la UE a costa de Ucrania. El dinero no lo regalan, ni van los duros a cuatro pesetas, sino a diez. “Occidente” va a cobrarse sus “ayudas” en moneda y en especie. Ucrania fue una de las dinamos industriales de la URSS. Algo les queda todavía. Con sus centrales, también es gran productora eléctrica autosuficiente. Y fue nada menos que el granero de Rusia. Los trigales siguen ahí. A la agroindustria y a los especuladores alimentarios se les agua la boca.

Fría es Ucrania. Este invierno tardará varios meses en abandonarla, para regresar en octubre. Cuando las facturas del gas empiecen a serles cobradas por democráticos monopolios euro-sionistas, a los ucranianos les va a dar el frío.

Tamer Sarkis Fernández,

DIARIO UNIDAD

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11 respuestas a TAMER SARKIS SOBRE EL GOLPE DE ESTADO EN UCRANIA

  1. M.N. dijo:

    Lo siento Sarkis, pero el tema de la unificación alemana, el anschluss fue todo lo contrario a una agresión o un golpe de estado. Era inevitable y la inmensa mayoría de la población estaba por ello.Lo mismo se puede decir de la anexión la carbonífera región del Sarre, que había estado bajo protectorado frances los anteriores 15 años y que fue devuelta a Alemania mediante un plebiscitode la zona del Rhin al que asistieron inspectores internacionales: pudiendo elegir entre integrarse en Francia o proclamarse independientes eligieron integrarse en Alemania. Todas las reivindicaciones territoriales de Hitler tenían sobradas razones, motivaciones legales e históricas. Ahora que haber sometido a autoridades extranjeras a minorías Alemanas alrededor de Alemania solo era una provocación para comenzar una guerra.

    En Austria (lo que quedó del Imperio Austrohúgaro tras el tratado de Versailles) el canciller, Kurt Schuschnigg propuso un referéndum nacional para la adhesión de Austria como una provincia más de Alemania. El referendum se produjo con una mayoría absoluta a favor de la anexión, anexión que había sido un clamor popular durante los 5 años anteriores que solo se pudo contener mediante la ilegalización del partido nacionalsocialista austiraco. Es verdad que la anexión se adelantó al plebiscito, pero no fue una invasión, no existen las invasiones pacíficas y a la vez aclamadas por el pueblo. Austria saludó el anschluss con miles de banderas nazionalsocialistas, siendo que los nacionalsocialistas eran un partido ilegalizado, la única violencia que hubo en todo aquel asunto fue la que se hizo para impedirlo:

    La unión de Austria con Alemania había sido expresamente prohibida por el Tratado de Saint Germain en Laye de 1919.

    Engelbert Dollfuss resolvió disolver el Parlamento austriaco en marzo del 33 y se erigió en dictador de Austria.
    En junio de 1933, principalmente debido a la amenaza política que suponían los grupos nacionalsocialistas, se prohibió las actividades políticas del NSDAP. En este año también se ilegalizaría el partido comunista austriaco, el KPÖ
    En 1934 Schuschnigg, del Frente Patriótico toma el poder
    En 1936 Schuschnigg firma el Tratado austro-alemán mediante el cual se reconoce a Austria como a un Estado alemán. También volverá a legalizar el NSDAP en Austria.
    En 1938, Schusnigg, sin apoyos de ningún tipo, se ve obligado a dimitir. Artur Seyss-Inquart, ministro del Interior de Austria es nombrado canciller, y la noche del 11 de Marzo pide a Hitler el envió de tropas para garantizar la seguridad en el cambio de régimen.

    Finalmente, las tropas alemanas cruzan la frontera en Passau el 12 de Marzo a las nueve de la mañana llegando a Linz a mediodía y a Viena la madrugada del día siguiente. La unión de Austria a la “Gran Alemania” era ya cosa hecha.

    El 10 de abril se realiza un plebiscito para rubricar popularmente la unión de Austria al Reich. Los resultados son de un 99,7% a favor de la unión.

  2. M.N. dijo:

    Nada que ver el Anschluss con lo que está pasando. Cabe también un poco de autocrítica: el hecho de que la República de Ucrania se crease por los sucesivos gobiernos soviéticos como un puzzle de identidades étnicas más o menos enfrentadas, (que la Ucrania original no tenía esas dimensiones, mucho menos el puerto de Sebastopól), fue, a la vista de los acontecimientos, una sonora metedura de pata, ¿No te parece? El hecho de reprimir a los tártaros tampoco ha ayudado demasiado. Si no hubieran sido tan internacionalistas ahora Crimea no estaría en peligro de caer del lado anglosionista. y que conste que estoy a favor de Rusia y no con los folloneros

  3. M.N. dijo:

    Nota: los anglo-sionistas también son internacionalistas (esos liberales del “laisser faire, laisser passer” y de la desaparición de fronteras y naciones pero que luego te cobran el peaje de la autopista como hacía el feudal con su puente, con la diferencia que lo recaudado por el feudal se quedaba en el feudo y lo recaudado por las S.A. viajan a paraísos remotos). Por eso lo anglo-sionistas tampoco quieren secesionar Ucrania, mucho menos Sebastopol.

  4. Antisionista dijo:

    Por lo que yo sé, las referencias históricas de M.N son ciertas. Como yo admiro a Putin, esperanza de la paz mundial frente a la rapacidad del sionismo, estoy apenado, y avergonzado, de que se haya aprovechado los magníficos Juegos de Invierno de Sochy para perpetrar este golpe de estado OTAN-ISRAEL, y me sorprende que los servicios secretos rusos hayan permitido que el dinero y las armas llegaran a manos de esos traidores, conscientes o no, a su país, Ucrania, traidores a sus instituciones, a su policía y a su identidad.
    Estos pobres estupidos, como bien explica Tamer, que profieren gritos de “libertad”, todo lo más que van a recibir de la Unión Europea van a ser visados para instalarse aquí en España. Vaticino medio millón de estos idiotas deambulando por nuestras ciudades buscando con lupa la libertad , el empleo y la prosperidad que les han prometido los embaucadores sionistas Soros, Fabius, BHL, Asthon y Rodriguez Valcarcel (también estuvo en Maidan el murciano).
    Sin embargo Putin va a anexionarse Crimea y el Este de Ucrania como hizo con Abjasia y Osetia del Norte. Me parece bien. Donde las dan las toman.
    ¡Todos unidos siguiendo a “Dany”, nuestro líder, por una Europa libre del sionismo!

  5. AronRusso dijo:

    Esto:

    “Varios miles de millones de euros suma el plan de “ayuda financiera” UE a “la nueva Ucrania”, como llaman textualmente al país los criminales en sus columnas de prensa. “¿Al rescate de Ucrania?”. ¡Meeeec!: FALLO. La rescatada de sus maltrechas cuentas va a ser la UE a costa de Ucrania. El dinero no lo regalan, ni van los duros a cuatro pesetas, sino a diez. “Occidente” va a cobrarse sus “ayudas” en moneda y en especie. Ucrania fue una de las dinamos industriales de la URSS. Algo les queda todavía. Con sus centrales, también es gran productora eléctrica autosuficiente. Y fue nada menos que el granero de Rusia. Los trigales siguen ahí. A la agroindustria y a los especuladores alimentarios se les agua la boca.”

    O sea que cojen ucrania y les roban su dinero para……sanear las cuentas maltrechas gracias a nuestros hijos de puta gobernantes y no-gobernantes ( no elegidos a dedo por el pueblo en las elecciones, vease por ejemplo en italia) de la Union de Eurotimadores madre del amor ejmoso lo que han hecho es robar lo que no es suyo pero descaradamente….lamentable

  6. Ernesto dijo:

    EL “ANSCHLUSS”
    Los Tratados de Versalles y de Saint Germain habían despedazado prácticamente el antiguo Imperio Austro-Húngaro. Austria quedaba, a consecuencia de ellos, reducida a un pequeño territorio de unos seis millones de habitantes, de los cuales casi un tercio se concentraba en su capital, Viena.

    El nuevo estado parecía, en las circunstancias de entonces, como inviable.

    El Anschluss (unificación con Alemania) era reclamado, desde Noviembre 18, por el Partido Socialista Austríaco, a cuyo frente se hallaban, por cierto, dos hebreos, Victor Adler y Otto Bauer. El 12 de Noviembre del mismo mes, los diputados del Reichsrtag austríaco constituidos en Asamblea Nacional, adoptaban un proyecto de ley tendente a la proclamación de una república germano-austríaca. El articulo tercero estaba concebido en los siguientes términos: ”Austria-Alemania constituye parte integrante de la República Alemana”. El 25 de Diciembre, Otto Bauer – repetimos, un socialdemócrata judío, no un nazi alemán – Ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno Provisional de la joven República de Austria, entregaba al Cuerpo Diplomático una nota en la cual invocaba en favor de la tesis del Anschluss, el principio, tan caro al Presidente Wilson, del “derecho de los pueblos a disponer de si mismos”. Bauer afirmaba, con toda lógica, en la aludida nota: “Los Estados Unidos y la Entente han combatido por defender el derecho de las nacionalidades a ser independientes o a unirse entre si. No se puede rehusar a Austria-Alemania un derecho que ha sido reconocido a los polacos, a los eslavos y a los italianos”.

    El Anschluss parece, en esos momentos, tan probable e irreversible que una parte de la población del Vorarlberg y del Sud-Tirol que no lo desea, pide oficialmente su incorporación a la Confederación Helvética. El 4 de Marzo de 1919, la Asamblea Constituyente preconiza por mayoría abrumadores de votos el Anschluss y doce días después una ley constitucional, cuyo articulo segundo establece que ” Austria forma parte de la República Alemana “. El 19 de Marzo, el Canciller Austríaco Renner, declara ante la Cámara:

    “Nuestra política exterior continuará la Idea directriz de la reunión con la madre patria. El Gobierno continuará enérgicamente las conversaciones con el Gobierno Alemán y hará todo lo posible para que éstas obtengan cuánto antes un resultado positivo “.

    A pesar de que los Aliados occidentales se oponen al Anschluss amparándose en las cláusulas de los Tratados de Versalles y Saint-Germain, la Asamblea Nacional Austríaca, por unanimidad, decide organizar, en un plazo máximo de seis meses un plebiscito a propósito de la reunión con el Reich. La primera provincia en ser consultada será precisamente el Tirol del Norte. La votación tiene lugar el 24 de Abril de 1921. El 98,6 % de los electores son partidarios del Anschluss. Un mes más tarde, votación en Salzburg: el 99 % de los votantes se declaran igualmente partidarios del Anschluss. La siguiente consulta popular está prevista en la región de Estiria, pero, a la demanda de los aliados, capitaneados por Francia, la S. de N. interviene. En virtud del artículo 80 del Tratado de Versalles, que garantiza la independencia de Austria, las consultas populares son interrumpidas. Admirémonos, de paso, de la incoherencia de las llamadas democracias occidentales, que dominan la S. de N., apoyadas ahora por la democracia soviética. Por una parte profesar el sacrosanto principio del “derecho de los pueblos a disponer de sí mismos”, y nada, en efecto, más democrático, si consideramos la democracia como lo que pretende ser. Y por otra parte, en cuanto el pueblo austríaco quiere disponer de sí mismo, las democracias occidentales invocan un artículo del Tratado de Versalles, que ellas consideran intangible, cuando les conviene, y ordenan mayestáticamente la perpetuación indefinida del statu quo. Los austríacos arguyen que también el Tratado de Versalles contiene un artículo, concretamente el n. 19, que prevé la modificación o rescisión de cláusulas del mismo. Está redactado así:

    “La Asamblea de la Sociedad de Naciones puede, de vez en cuando, invitar a los miembros de la Sociedad a proceder a un nuevo examen de los tratados que, con el tiempo, se hayan convertido en inaplicables, así como de aquellas situaciones internacionales cuyo mantenimiento podría poner en peligro la paz del mundo”.

    El areópago ginebrino contesta, según su costumbre, al margen de la cuestión: el Tratado de Versalles garantiza la independencia de Austria. Esto es sencillamente inaudito. “Garantizar”, en cualquier diccionario, es salir fiador de algo o de alguien. ¿Como se puede salir fiador de alguien si éste no quiere que se haga ? ¿ No parece, en la circunstancia dada, la palabra “garantía” un hipócrita subterfugio para no deber utilizar el vocablo (tan poco democrático) de ” imposición “?.

    Pasan diez años desde esta imposición de la S. de N., empeñada en mantener la balcanización de Europa en multitud de mini-estados inviables. En Mayo de 1931 se hace público que el Canciller Schober y el Ministro Alemán Curtius están preparando un proyecto de unión aduanera austro-alemana. Inmediatamente, Briand, Delegado francés en la S. de N., eleva su protesta. Austríacos y alemanes insisten. El asunto será llevado ante el Tribunal de la Haya, que fallará a favor de la tesis francesa. El proyecto de unión aduanera será enterrado.

    Si nos basáramos exclusivamente en la lógica, el ex-Ministro Otto Bauer, sionista y socialista, hubiera debido hacer oír al mundo su indignada protesta por esta antidemocrática ingerencia de la República Francesa en los asuntos internos de Austria. Pero Otto Bauer se calló. ¿ Por qué ? Pues porque el Otto Bauer de 1931 ya no era el Otto Bauer de 1921, partidario del Anschluss. Su opinión había cambiado en ese aspecto en 1925, en el momento en que el Mariscal Hindenburg era elegido Presidente del Reich. Si Otto y, con él, todos los socialistas austríacos -apoyados entonces por todos los socialistas de Europa- habían preconizado el Anschluss tras la Primera Guerra Mundial, era únicamente por espíritu de partido. La supresión de la frontera alemana les hubiera permitido fortalecer el Socialismo Alemán, entonces en gran auge electoral, al cual habrían apuntalado con sus votos, y, al mismo tiempo, habrían consolidado su propia posición en Viena. Como Alemania se había desembarazado del Socialismo, dejaba de ser “la madre patria”. Los demócratas son los mismos en todas partes: y lo primero es el Partido !.

    La llegada de Hitler al poder convertirá a Otto Bauer y sus amigos políticos en adversarios declarados del Anschluss. El Canciller de Austria es en esa época, Dollfuss, apasionado antihitleriano, pero también antimarxista. El 12 de Febrero de 1934 los comunistas de Viena se lanzan a la calle para tomar el poder por la violencia, pero son aplastados por la Policía y el Ejército. Los nacionalsocialistas austríacos, conducidos por Seyss-Inquart y el doctor Tavs, presionan a Dollfuss para que proceda a estrechar lazos con el Reich, cuenta tenida de que en la Constitución Austríaca se reconoce, en su Artículo tercero, que “Austria es un estado alemán”. Sale otra vez sobre el tapate la cuestión de la unión aduanera con Alemania, que sólo beneficios puede reportar a ambos países. Dollfuss, insólitamente, se dirige a la Asamblea de la S. de N., la cual, actuando como un simple particular y sobrepasando totalmente el marco de sus atribuciones y competencias, concede a Austria un prestamo sin interés de nueve millones de libras esterlinas a condición de que Austria no se una aduaneramente con el Reich, por un período de veinte años. Esto romperá todos los puentes entre Dollfyss y su “Frente Patriótico” con los na- cionalsocialistas, a la vez que envenenará las relaciones con el Reich, donde Hitler acaba de acceder al poder. Los nazis austríacos obtienen numerosas victorias parciales, en las
    elecciones cantonales, aunque basándose en defectos de forma y en argucias legales Dollfuss las anule con frecuencia. No obstante el número de sus representantes en la Asamblea Nacional Austríaca es cada vez más numeroso.

    En Agosto de 1933, Dollfuss se entrevista con Mussolini en Riccione y éste le garantiza, de nuevo, la independencia austríaca. Decididamente todo el mundo parece preocuparse por la independencia de Austria, exceptuando la mayoría del pueblo austríaco. Mussolini, en Riccione, garantiza la independencia de Austria, si es preciso, con la fuerza de las armas, pero exige a cambio la renuncia definitiva de Austria al Alto Addige (Tirol del Sur) que el Tratado de Versalles adjudicó a Italia, que sean abolidos todos los partidos políticos Austriacos, incluyendo el nacionalsocialista y que el “Frente Patriótico” adopte gradualmente el modelo fascista.

    En Mayo de 1934 se incrementan hasta lo indecible las cortapisas al Partido Nacional-Socialista austríaco, evidentemente sostenido, con no excesiva discresión, por Alemania. El terrorismo y el contraterrorismo se suceden, entre nazis y miembros del “Frente Patriótico”. Ello llega al paroxismo cuando Dollfuss decide anular, por un supuesto vicio de forma, unas elecciones cantonales en Salzburgo, que al dar la victoria a los nacionalsocialistas dejaba a éstos con mayoría en el Parlamento. Hubo un raid de los nazis en la Cancillería, y Dollfuss resulto muerto en el tiroteo. En un movimiento completamente hostil a Berlín, Mussolini envió tropas al Paso del Brenner anunciando, además, que no toleraría la ocupación de Austria por Alemania.

    A Dollfuss le sucede como Canciller Schussnigg, que, el 11 de Julio se entrevista con Hitler, publicándose un comunicado conjunto por el que “Alemania reconoce la plena soberanía del Estado Austríaco y Austria se compromete a levar a cabo una política sobre la base de los hechos reales y que Austria es un estado alemán”. El Partido Nacional-Socialista austríaco tendría pleno derecho de actuar libremente y a propagar sus ideas, incluyendo la idea del Anschluss.

    Además, se firma un tratado de cooperación comercial entre ambos países. Schussnigg, entre tanto, se ve presionado por la S. de N., que continúa empeñada en “garantizar la independencia del Estado Austríaco”. Hitler ofrece a Schussnigg ayuda financiera para librar a Austria de la hipoteca que representa el préstamo que el organismo supranacional ginebrino le hiciera. Mussolini continúa sosteniendo a Schussnigg como hiciera con Dollfuss, tanto política como financieramente. El Canciller austríaco, pues, interpreta el acuerdo con Hitler a su manera, es decir en el de la independencia del estado austríaco, haciendo caso omiso del otro aspecto del mismo, o sea su carácter alemán. A finales de 1937, Schussnigg se desplaza a París para entrevistarse con Laval, proponiendole una alianza militar defensiva, parecida a la que Francia tiene vigente con Polonia y Checoeslovaquia. Schussnigg propone que Mussolini sea asociado a ese pacto. Pero para la Izquierda francesa considera Schussnigg, el sucesor de Dollfuss, es un ” fascista “, que, si bien anula las elecciones cuando éstas son favorables a los nazis austríacos, también mete a los comunistas en campos de concentración y mantiene a los socialistas en un ostracismo absoluto. Laval acogería con gusto la sugerencia de Schussnigg de tender un puente hacia Roma a través de Viena, pero el empecinamiento ideológico de los marxistas franceses se lo impide. Schussnigg debe regresar a Viena completamente fracasado, sin haber logrado más que enfriar aún más las relaciones con Berlín.

    A principios de 1938 Schussnigg, a sugerencias de su amigo el ministro francés Puaux intenta afianzar la existencia del Estado Austríaco mediante lo que él considera una hábil maniobra. Decide organizar un plebiscito preguntando al pueblo si desea la independencia de Austria o si prefiere el Anschluss con Alemania. El propio Mikiás, Presidente Federal de Austria, aconseja a Schussnigg que desista de su idea. Si en Austria hace tiempo que no se han llevado a cabo elecciones generales, es evidente que los padrones no están al día. Este inconveniente, empero, es mínimo comparado con lo que lleva “in mente” el Canciller Schussnigg: los colegios electorales no estarán formados por las auto ridades locales, sino exclusivamente por miembros del “Frente Patriótico” la guardia pretoriana de Schussnigg. El Estado controlará de este modo las elecciones, el recuento de los sufragios y la anulación de los comicios allí donde se considere necesario; el voto podrá ser secreto o no, según las circunscripciones y la prensa gubernamental ya avisa que todo voto favorable al Anschluss significará alta traición. Todo se prepara a toda prisa para lograr el efecto de “fait accompli”. El propio Mussolini, que hasta el momento ha sostenido sin desmayo a Schussnigg, le aconseja que abandone su proyecto. Hitler se dirige a la S. de N. pidiendo a ésta que intervenga y controle el plebiscito. La S. de N. que lleva casi veinte años ocupándose de los asuntos de todo el mundo, responde virtuosamente que no puede inmiscuirse en los asuntos internos de Austria.

    En vista del giro que van tomando los acontecimientos, Seyss-Inquart, jefe de los nacionalsocialistas austríacos, dimite de su cargo de consejero de Estado invita a la población de abstenerse de votar. Hitler dirige una propuesta a Schussnigg: que las elecciones se aplacen durante tres semanas, y que en ese tiempo se confeccione el padrón electoral. Solicita también que el voto sea secreto y que los delegados de los demás partidos, incluidos los nazis locales tengan derecho a participar en el control de los escrutinios junto a los del “Frente Patriótico”.

    Schussnigg se apoya en los únicos aliados que le quedan: los marxistas, que son sacados del campo de concentración de Woellersdorf y montados en camiones que recorren las calles a los gritos de “¡ viva Schussnigg ! ¡ Viva Moscu !”, pero nadie les secunda. El embajador austríaco en Londres, personaje siniestro y que lleva el nombre premonitorio de Barón Frankenstein comunica que, pese a los requerimientos de Schussnigg en ese sentido, Inglaterra no intervendrá ni militar ni siquiera diplomáticamente para apoyar a Austria. Schussnigg debe ceder y anunciar el aplazamiento de las elecciones y dimitir. Tres horas más tarde, el Presidente Federal Miklás ordena a Seyss-Inquart que forme nuevo gobierno. Este lo hace con miembros de su propio partido, el Nacional Socialista de Austria, mientras los “camisas pardas” desarman sin lucha a componentes del “Frente Patriótico”. La Plaza de los Héroes, en Viena está ocupada por una muchedumbre que estalla en delirantes ovaciones cuando desde el balcón de la Cancillería federal despliegan la primera bandera de la cruz gamada. Los nacionalsocialistas austríacos controlan todo el país, con el apoyo de la gran mayoría del pueblo. En todos los edificios oficiales ondea la bandera de la swastika mientras los miembros del “Frente Patriótico” se han retirado sin ofrecer resistencia. Pero, en vista del fracaso del anterior “putsch” contra Dollfuss, en Berlín no confían demasiado en la situación y quieren estar prevenidos contra cualquier sorpresa desagradable. Goering habla por teléfono con Seyss-Inquart, y poco después recibe un telegrama, que ya se le anticipa, anunciándole:

    “El Gobierno Austríaco que presido y que, después de la dimisión presentada por el Gobierno Schussnigg considera su misión garantizar la tranquilidad y el orden en Austria, dirige al Gobierno alemán el ruego de que le apoyen en su misión y le ayuden a tomar medidas tendentes a evitar que corra la sangre. A este respecto ruega al Gobierno Alemán el pronto envió de tropas alemanas “.

    Tras una noche de febril tensión, a las seis de la mañana, las tropas alemanas al mando del General Von Bock, cruzan la frontera austríaca. La única resistencia que deben vencer en su avance es el entusiasmo de la muchedumbre que los inunda de flores y sólo con gran dificultad les cede el paso en las calles. Esto no es una patraña de la propaganda del Doctor Goebbels, sino un hecho acreditado por las grandes agencias de noticias internacionales de la época, qué, por cierto, lo relataban lamentándolo …

    El 10 de Abril se consultó mediante plebiscito, a la población austríaca, si deseaba o no el Anschluss con el Reich. Hitler comunicó a la S. de N. y a los gobiernos inglés, francés e italiano, que, si lo deseaban, podían enviar observadores que controlaran la pureza democrática de los escrutinios. Ninguno de dichos gobiernos consideró útil o conveniente aceptar la invitación del Führer. No obstante, abundaron los representantes de agencias de noticias internacionales, incluyendo Havas, Stéfani y Associated Press, que no formularon objeción alguna en cuanto al normal desenvolvimiento de los comidos. El resultado final arrojado por los mismos fue de 4.275.000 votos favorables al Anschluss y 12.500 en contra.

    Mussolini toma nota de la nueva situación planteada y tras recibir al enviado personal de Hitler, el Príncipe Felipe de Hesse, pariente de la Casa Real italiana, que se traslada a Roma en avión especial, reúne al Gran Consejo Fascista que manifiesta “rechazar toda intervención en la política interior de Austria y en el desarrollo de un movimiento de carácter nacional cuyo resultado lógico se podía prever desde hace tiempo “. Hitler responde a esta noticia con un telegrama, desde Linz, que revela la emoción que le embarga aquél día: “Mussolini, jamás le olvidaré este gesto “.

    Italia, el Japón, Yugoeslavia, Polonia y Hungría son los primeros países en transformar sus embajadas vienesas en consulados y aprovechan esta ocasión para expresar sus simpatías “por la reincorporación de Austria al Reich alemán”. Su ejemplo es seguido pronto por Holanda,
    Bélgica, Lituania, Portugal, Brasil y todos los demás países, incluyendo los Estados Unidos y la Unión Soviética….ésta última con un simple reconocimiento diplomático, pues no mantenia
    embajada en Viena. Sólo Inglaterra y Francia se ven en la “penosa” obligación de levantar un acta de protesta. Lord Halifax, Ministro de Asuntos Exteriores de la Gran Bretaña declara el 16 de Marzo en la Cámara de los Lores que la situación creada por el Tratado de Saint-Germain (es decir, la independencia forzosa de Austria) no se podía mantener eternamente en vigor, pero que “el Gobierno Británico rechazaba el empleo de la fuerza por parte de Alemania…”. Como se observará la protesta inglesa es matizada. No discute la justicia del Anschluss, sino el procedimiento, que considera violento. Francia no matiza; lo condena todo. Es curioso
    -digámoslo de paso- que dos imperios coloniales, sobre todo el inglés, que se han forjado con el
    empleo permanente de la fuerza durante tres siglos, sean tan selectivos a la hora de valorar el Anschluss. Al fin y al cabo, éste se ha llevado a cabo sin disparar un solo tiro. Los ingleses llevan tres siglos en Irlanda y dos en la India, manteniéndose a tiros, y ningún gobierno alemán ha “lamentado el uso de la fuerza por parte de Inglaterra”.

    Una cosa parece evidente, con todo. Chamberlain, al dar a conocer, por boca de su Ministro Halifax, que la artificial independencia austríaca no podía mantenerse por más tiempo, aún cuando haga la concesión a su ala belicista sobre el empleo de la “violencia” alemana, en realidad lo que hace es dar su acuerdo a Alemania para que continúe su política, es decir; “hegemonía germánica en Centro-Europa, statu quo en las fronteras occidentales del Reich y orientación de los objetivos alemanes hacia el Este”.

    El 10 de Abril, nuevo plebiscito organizado por Hitler, sobre la cuestión siguiente: “¿ Estás conforme con la reincorporación de Austria al Reich, llevada a efecto el 13 de Marzo de 1938 y votas por la candidatura de nuestro Führer, Adolf Hitler?”. Casi cincuenta millones de electores depositan su voto la votación es secreta y a la misma asisten, con interés no disimulado, numerosos corresponsales de la prensa extranjera. El resultado oficial es el siguiente En Austria, el 99,73 % de los votos son favorables al Anschluss, en Alemania, el 99,01 %. La elección en todo el territorio de la Gran Alemania es de un 99,10 % de votos a favor de Adolf Hitler, para la única candidatura que se ha presentado. Las cifras se acercan demasiado a la unanimidad para no despertar fundados recelos. Algunos periodistas extranjeros afirman (39) que ha habido irregularidades en los recuentos de votos, y que no creen que Hitler haya obtenido más de …. un 90%. Creemos que huelgan los comentarios. Aún admitiendo como válida la objeción, un 90% no lo ha obtenido ningún gobierno democrático, en Europa Occidental ni en América, jamás; ni antes ni después de Hitler.

  7. Antisionista dijo:

    ¡Jodo, Ernesto! ¡Sí que estás puesto!
    Este blog es la ostia, chico, cada día estoy aprendiendo un montón de cosas. La más importante es que el sionismo y sus lacayuelos colonialistas solo aceptan “la voluntad popular” cuando conviene a sus planes.
    Vaya, Dany: ¡Sí que tienes colaboradores bien documentados en este blog!

  8. Antisionista dijo:

    Pues yo pienso lo mismo. Bochaca es un anticomunista recalcitrante, incluso llega a lamentarse de que los EE.UU perdieran la guerra de Vietnam, pero es un historiador muy fiable.

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