SATANIZACIÓN DEL VARÓN

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Visto en Facebook:

El capitalismo contra la persona, la estructura social y a favor de la degradación general de las masas.

lorente

Miguel Lorente Acosta ha sido varios años delegado del gobierno del PSOE, en la lóbrega etapa de Zapatero, para la violencia de género, además de autor de libros cuyos patrañeros, demagógicos y sexistas contenidos se manifiestan incluso en el título, por ejemplo, “Mi marido me pega lo normal”.

La tolerancia es una norma sagrada, así como el respeto por la libertad de conciencia y el considerar que las personas, hasta que no se pruebe lo contrario, obran de buena fe incluso cuando se equivocan.

Pero el caso de Lorente es del todo excepcional, dado que este sujeto aúna en sí lo más corrompido y perverso de la sociedad actual, la voluntad de manipular ilimitadamente a la gente común, en particular a las mujeres, por el uso desenfadado del engaño y la mentira sin limitaciones, hasta la falsificación sistémica y permanente de la realidad.

En una situación así lo que cuenta es la verdad. Y a eso vamos. Lorente ha participado, al parecer como principal ideólogo, en la magna operación de Estado destinada a provocar un enfrentamiento de consecuencias históricas entre varones y mujeres. Pero esto, con toda su excepcional gravedad, es de menor entidad en relación con su voluntad de someter a las mujeres a un nuevo régimen de sobre-opresión que las destruya como tales y como seres humanos: este es el proyecto ultra-machista del nuevo Estado policial-militar feminista para el que Lorente ha trabajado como primer teórico y planificador.

“Las mujeres hemos olvidado que somos mujeres”
Eva Herman

Es esta una norma de excepción de tipo franquista, dirigida contra el amor y el sexo heterosexual, para hacer que las mujeres teman y odien a los varones, y que los varones teman y odien a las mujeres. Es una ley fríamente pensada no para “proteger” a éstas (formulación al cien por cien machista, pues las mujeres saben muy bien cuidarse solas) sino para arruinar la libertad sexual heterosexual, para destruir el amor entre varones y mujeres, para reducir a cero la natalidad y hacer imposible que las mujeres puedan ser madres, en definitiva para lesbianizar a éstas y homosexualizar a los varones a través de una operación de ingeniería social sin precedentes en la historia.

Dicha ley sitúa en la semi-clandestinidad al sexo heterosexual, y reduce a sus practicantes a la condición de parias y marginales, siempre insatisfechos. Pues bien, de la aplicación de dicha norma se encargó durante años Lorente.

Hay que recordar, además de libros repulsivos como el citado en el que casi cada página es una montaña de suciedades, chismes, ignorancia autosatisfecha y bellaquerías, sus numerosas declaraciones a los medios de comunicación, en las que repetía el mismo mantra:

los hombres son asesinos y violadores innatos, las mujeres han de odiarlos y rechazarlos siempre, siendo el Estado policial feminista quien las defiende de sus enemigos sempiternos, los varones. A éstos las féminas bien adoctrinadas los han de tratar con una palabra mágica, NO, siempre NO.

La satanización de los hombres heterosexuales alcanza en la fanática retórica de Lorente cotas inimaginables, con el aplauso de toda la reacción, desde la derecha más montaraz hasta el ejército y la clase empresarial, interesadísima en la lesbianización de las mujeres, como lo muestra el despido masivo de embarazadas en las empresas.

Este cruzado de la mojigatería y el odio sexista ha logrado que millones de personas, mujeres igual que varones, no pueden tener una vida erótica y amorosa satisfactoria, pues es tal la barrera que Lorente y su trastornada tropa han levantado entre los dos sexos que ya es muy difícil lograr una relación sentimental más o menor normal.

Eso está dañando innumerables vidas y mutilando a millones de personas, mujeres igual que varones, en sus vivencias emocionales y relacionales más profundas.

La campaña de denigración de los varones, que son presentados por Lorente como unos monstruos, busca su castración psíquica.

Y la dirigida a las féminas, cuyos contenidos son los del machismo más clásico (a saber:
las mujeres son inferiores, débiles e incapaces, por lo que igual que los menores necesitan sobre-protección institucional), desea la conversión de las féminas en seres desexuados, o lesbianizados, que han de aborrecer el sexo heterosexual y todas sus consecuencias, en primer lugar la maternidad.

Hoy es imposible mirar televisión, leer una novela, ver una película, escuchar una canción, sin topar con el sexismo feminista más virulento, la satanización de los varones, la descalificación del sexo y el amor heterosexual y la promoción de la homosexualidad y el lesbianismo, convertidos ambos en el sexo que el Estado y el capitalismo imponen a toda la población, ya sin limitaciones, a tumba abierta.

Hoy hay un sexo “bueno” protegido por el Estado y exaltado por la clase empresarial, el homosexual y lesbiano, y un sexo “malo”, satanizado, el heterosexual.

Para lograr sus fines Lorente, como agente destacado del capital español que es, se ha servido de la mentira sin limitaciones. Primero prohibió que se divulgaran datos sobre el número de hombres asesinados por mujeres, para victimizar a éstas, manera muy eficaz de manipular y destruir a las féminas, de cometer feminicidio.

Luego declaró que la detención en masa de varones (hasta ¡unos 50.000 por año!) pondría fin de inmediato al asesinato de mujeres. Como eso no sucedía, pues dicha ley, al exacerbar hasta el paroxismo la guerra de los sexos, ha provocado más muertes, lo que ahora están haciendo sus continuadores es “maquillar” las estadísticas para que los datos bajen…

La mentalidad franquista-machista de Lorente, y su falta de escrúpulos intelectuales y morales, se pone de manifiesto en su libro citado.

En él presenta a los varones de las clases populares como violadores y asesinos atávicos, y a las mujeres de las clases populares como bobas, débiles, ininteligentes, sumisas y pasivas, en definitiva pobres seres tarados e inferiores que se dejan forzar y agredir a mansalva.

Ese pueblo degradado y ignominioso que Lorente presenta sólo puede ser regenerado por la acción del Estado, esto es, por la vía policial y carcelaria. Es el mismo discurso y la misma práctica del franquismo pero adecuados a las nuevas circunstancias.

Una vez más comprobamos que el feminismo es una ideología de extrema derecha que en todo lo sustantivo reproduce el sistema de ideas del fascismo. Veamos los motivos que mueven a Lorente, y que hacen de él un muy virulento gánster intelectual. Son:

1) enfrentar a varones y mujeres, según el principio de “divide y vencerás”, lo que hoy es fundamental para la supervivencia del actual orden de dictadura política, constitucional, partitocrático y parlamentario, y para el progreso del capitalismo, pues así se bloquea el desarrollo de la revolución integral,

2) destruir psíquicamente a los varones a través del sentimiento de culpa y el autoodio,

3) someter a las mujeres al nuevo régimen neopatriarcal convirtiéndolas en “protegidas” del Estado a perpetuidad sin que sean y existan por sí, lo que es hiper-opresión de las mujeres y feminicidio,

4) castrar emocionalmente a los varones y convertir en frígidas, neo-monjas y desexuadas de por vida a las mujeres,

5) bajar aún más la natalidad, conforme a los designios neomalthusianos desde hace mucho anhelados por el gran capital multinacional, verbi gracia, por la Fundación Rockefeller,

6) mercantilizar del todo el sexo, haciendo que la prostitución, en todas sus formas, crezca en flecha, como está sucediendo,

7) crear un mercado en expansión para los psicofármacos, la droga legal con que el feminismo maneja cada vez más a las mujeres, en beneficio de la industria farmacéutica, pues una gran proporción de ellas entran en colapso mental permanente cuando se las impide la maternidad, lo que las hace drogadictas de por vida,

8) lesbianizar a las féminas,

9) homosexualizar a los varones,

10) crear una gran corporación de negocios, el complejo feminista, hiper-financiado por los empresarios y por el Estado,

11) convertir a las féminas en estériles y no-madres a perpetuidad, para que sirvan en exclusividad a la empresa, elevando con ello los beneficios logrados por ésta, de ahí que el capitalismo desee que todas sean lesbianas,

12) hacer de las mujeres carne de cañón, para que se enrolen como mercenarias en el ejército, asunto que exige renuncien a la maternidad, lo que viene a coincidir con que se lesbianicen,

13) popularizar una versión mendaz y canalla de lo que es el patriarcado, con el hombres agrediendo a la mujer y el Estado “protegiendo” a ésta, cuando lo real es que el patriarcado de antaño y el neo-patriarcado feminista actual los crea el Estado, al que Lorente sirve, para con ellos someter y nulificar a las féminas de las clases populares. La conversión forzada de las mujeres en mojigatas, gazmoñas y nuevas monjas, o en lesbianas, es una forma de biopolítica, esto es, de injerencia del Estado en la vida sentimental, amorosa y sexual de las personas, lo que es de todo punto intolerable.

En una sociedad libre, autogobernada y autogestionada, sin ente estatal ni clase empresarial, creada por una revolución integral, no puede haber biopolítica. Lorente y las-los que son como él, unos agentes del Estado para manipular y lavar el cerebro a la gente común, han creado una industria poderosísima, que ofrece enorme beneficios económicos a quienes la manejan, la de “la violencia de género”.

Lo terrorífico es que ésa necesita, para funcionar, el asesinato de al menos 50 mujeres anuales en este país, una por semana.

Para alcanzar tal cifra el procedimiento en fácil, se incentiva, azuza y espolea la guerra de los sexos, tarea en la que dichos sujetos son maestros consumados. Terminaré trayendo una reflexión de Ángel Cervera, Mr. Gay 2012, un amigo que no tiene empacho en reconocer que “el gay nace… o también se hace”.

De acuerdo pero, dinos Ángel, querido, ¿quién, por qué y para qué está haciendo homosexuales a los varones hoy?

Os dejo con un interesante post sobre el tema:

La guerra contra los hombres

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10 respuestas a SATANIZACIÓN DEL VARÓN

  1. Nunca comentan la nacionalidad del asesíno. Si es marroquí, polaco o colombiano, da lo mismo. Todos entran a formar parte de la España Machísta llena de “cabrones” que odian a sus esposas o novias.

    • piedra s dijo:

      Tampoco verás nunca en los medios oficiales nada de violencia de mujeres contra hombres o mujer contra mujer.

  2. piedra s dijo:

    Lo peor es que les está saliendo bastante bien la cosa.
    Algo a añadir sería la existencia (¿intencionada?) de los disrruptores endocrinos, que afectan a las hormonas sexuales tanto de hombres como de mujeres, feminizando a los hombres en unos casos y marimacheando a mujeres en otros.

    Saludos.

    PD: que puta mierda de wordpress que me borra lo que escriboooooooo

  3. M.N. dijo:

    La entrada está muy bien, si no fuera por las trolas panfletarias que todo izquierdista de pro tiene que intercalar en su discurso, en lugar de simplemente reconocer que estuvo equivocado. Concretamente:

    1.- “el feminismo es una ideología de extrema derecha que en todo lo sustantivo reproduce el sistema de ideas del fascismo”. Hombre, el feminismo nunca ha sido de extrema derecha, más bien de izquierdas, esta es la puta realidad, lo siento chaval, pero ya aburre eso de calificar de extrema derecha aquello que nace de la más pura y prisiína izquierda.Todas las y los líderes feministas de segunda generación fueron de izquierdas (y casi todos de una consanguinidad de cuyo nombre no quiero acordarme).

    2.- “La mentalidad franquista-machista de Lorente “. El trepa Llorente es de izquierdas, del PSOE de toda la vida, antifranquista, pero sobre todo un imbécil. A todo sustantivo, si se lo quiere calificar, hay que hacerlo con el adjetivo calificativo que le corresponde, sin hacer trampas.

    3.- “crear una gran corporación de negocios, el complejo feminista, hiper-financiado por los empresarios y por el Estado.”

    La número uno en el negocio en España es la psoera Elena Valenciano. Su parada en el mercado del negocio feminista alcanza la escandalosa cifra de 15 millones de euros en subvenciones al año, que salen de los bolsillos de todos los españoles. Por debajo está todo un cúmulo de asociaciones feministas de izquierda, desde abertzales hasta troskistas, que junto al PSOE y Jueces para la Democracia, son los que han puesto esta maquinaria empresarial a funcionar, chupando sobre todo del estado, es decir, del dinero del pueblo. Muy al final las peperas se han sumado timidamente al carro del negocio, más que nada porque el PP hace política conforme a las encuestas, y cuando la izquierda pone algo de moda, ellos se apuntan a la movida sin importarles mucho el que dirán sus votantes, ya que éstos les votan igual, pues no tienen a donde votar.

    Hay una cosa que está meridianamente clara, y es que el feminismo tal y como hoy se nos presenta es de raíz marxista pura, no de disidencia programada ni troskismo ni por supuesto de fascismo. La prueba:

    La liberación de la mujer –sostiene Engels- pasa por la destrucción de la familia y su ingreso al mercado del trabajo. Así, ocupará su lugar en la sociedad de producción, ya sin el yugo marital ni la carga de la maternidad.

    Esto lo escribieron a dos manos Marx y Engels en su obra “La Sagrada Familia”.

    El feminismo es igualmente la lucha de clases trasladada a la sexualidad, el hombre es el malvado opresor y la mujer la bondadosa explotada. Sin matices y con odio de clase.

    El tema del “patriarcado” también cansa. El tufillo panfletario que los anticientíficos y magúficos “estudios feministas” de izquierda han dado a ésta palabra y que la gente como auténticos borregos repiten sin recapacitar, apesta.

    Más allá de etimología y conceptos engañosos, el patriarcado no es la imposición de los maliciosos varones sobre las bondadosas hembras en régimen de explotación. Ni de coña. El patriarcado es el resultado de la paternidad (los padres, que incluye por supuesto la maternidad, que nadie se tire todavía de los pelos). Una criatura indefensa e incapaz de valerse por su misma llega al mundo y sus padres se encargan de darle de todo lo que tienen, educarle, amarle y alimentarle. A cambio, ésta criatura debería reconocer la superioridad de quienes son en términos reales sus esclavos, obedeciendo y respetándolos hasta el final de sus días. El hombre, de paso, es el esclavo de la mujer y la mujer del hombre. Así de sencillo. Y no hay otra forma de organización con visos de tener éxito. Vale, no mola, no es justa, no es igualitaria, es muy pesada, opresiva, poco liberadora, esclava, etc. Bueno, si queremos alternativas, siempre se puede acudir a Marx y Engels:

    “La liberación de la mujer pasa por la destrucción de la familia y su ingreso al mercado del trabajo. Así, ocupará su lugar en la sociedad de producción, ya sin el yugo marital ni la carga de la maternidad.”

  4. Eurasia dijo:

    Es curioso como el atlantismo arremete contra Rusia valiéndose del movimiento LTGB

    Junto con IU muchos partidos y organizaciones supuestamente comunistas o de izquierda caen en ese craso error, tomando como ciertos los bulos de los medios occidentales. Y desconocen, asimismo que esa mafia gay lejos de pregonar la igualdad, lo que buscan es un adoctrinamiento y censura a niveles goebbelianos que acabe con la familia hombre-mujer y las parejas heterosexuales.

    Esa aberración de hacer propaganda contra el “heteropatriarcado” era para mandarlos directos al psiquiátrico.

  5. Josep dijo:

    En http://www.religionenlibertad.com hay un artículo muy interesante titulado “La Masonería tiene un papel importante en el Club Bilderberger”. Deberas que no tiene pérdida. Menciona la cumbre de Dacca de Planned parenthood del 1969 donde se inició el lobby gay y el feminismo de género para hacer productivas a las mujeres. Rebosa información de la que nos interesa. No os lo perdais.
    Un saludo, Dani. Y un saludo a todos.

  6. Juan garcía García dijo:

    Asunto: Diferencias entre sexos
    Artículos como éste noquean a las feminazis sin remisión

    En su tontería pretenden:
    —Que somos iguales y que todas las diferencias son culturales
    —Que la ley ha de ser diferente (discriminación positiva, leyes de voilencia de género, etc)

    Sin embargo (y se pongan como se pongan) parece cierto que:
    —Muchas diferencias son mediadas genéticamente
    —Todos tenemos la misma dignidad hemos de ser iguales ante la ley

    http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=30859&id_seccion=33&PHPSESSID=466b6440de0c798c43780971e1cff84a

    Células masculinas y células femeninas
    Ni siquiera en el nivel celular el ser masculino o femenino es indiferente
    Jaime Vierna García

    Una de las cosas que más llaman la atención del estudiante de Medicina es la diferente frecuencia con que determinadas enfermedades afectan a uno y otro sexo. Para el caso del hígado, por ejemplo, el 90% de los pacientes con cirrosis biliar primaria son mujeres, y el 70% de los pacientes con colangitis primaria esclerosante son varones; las mujeres suponen el 90% de los pacientes con tiroiditis de Hashimoto, y a los varones les toca el 90% de los síndromes de Goodpasture, que afecta a riñón y pulmón. Además, empezamos a conocer otras implicaciones, como que, a igualdad de los demás factores, el tabaco es más peligroso para la mujer, o que la obesidad les supone mayor riesgo de ictus que a los hombres.
    Hace unos años se desarrolló una vacuna contra el herpes. Cuando, en una fase provisional, se observó que la efectividad era del 73% en las mujeres pero no subía de 0% en varones -en conjunto no llegaba a un 40% de efectividad- la empresa promotora retiró el proyecto. Pero, ¿de verdad no era efectiva la vacuna? Los estudios farmacológicos acostumbran a realizarse en varones para evitar la “inestabilidad” que supone las oscilaciones del ciclo hormonal femenino y la posibilidad de un embarazo, por lo que eso implica de pérdida de las condiciones basales para el estudio. Pero se sabe que, por ejemplo, la aspirina protege más a la mujer del infarto cerebral, y al varón del infarto de miocardio. Y ya hemos visto que los riesgos para los hombres no son los mismos que para las mujeres. Las casas farmacéuticas optan por ignorar estas diferencias, porque se obligarían a hacer un doble estudio en la población y a doblar el coste de la investigación, pero el Sistema Nacional de Salud de los Estados Unidos obliga ya a hacer ese doble estudio a los laboratorios que aspiren a financiación oficial.
    Estas diferencias se mantienen en el plano celular. Se conoce desde hace años que los embriones macho tienen divisiones celulares más rápidas que los embriones hembra, una diferencia que llega a ser de 4 horas en los embriones de dos días. Y, en otro orden: según Zahra Zakeri, de la Universidad de Nueva York, las células madre musculares de machos tienen mayor facilidad para diferenciarse a cartílago o hueso, y las de hembras, a músculo, y hasta la mitad de los genes de las células de hígado, grasa y músculo se expresan de modo diferente en uno y otro sexo.
    La costumbre ha sido siempre atribuir las diferencias entre los sexos a las hormonas masculina –testosterona- y femeninas –estrógenos y progesterona-, pero a esos embriones les faltan todavía seis semanas para empezar a producir sus hormonas, y las células madre se estudian en cultivos celulares libres de hormonas, de modo que hay que pensar en otra cosa, en algo que sea más propio de la célula que el ambiente hormonal, siempre algo externo.
    Sabemos que todas las células del hombre tienen el par de cromosomas sexuales XY, y todas las de la mujer, XX, y eso tiene importancia reconocida en el desarrollo del embrión, cuando el cromosoma Y pone en marcha sus escasos genes –principalmente, el SRY- para convertir la glándula sexual indiferenciada en testículo, que en seguida empezará a producir testosterona. Pero, pasado ese momento, el papel del cromosoma Y parecía consistir en quedar silente a la espera de ser empaquetado en un espermatozoide, permaneciendo al margen de las aventuras metabólicas del organismo durante la mayor parte de su existencia. Este concepto ahora está cambiando: estamos viendo que sus productos regulan genes de otros cromosomas.
    Para dejar más claro que esas diferentes sensibilidades no están relacionadas con las hormonas, Arthur Arnold, de la Universidad de Los Ángeles, ha introducido el gen SRY –responsable último de la producción de testosterona- en hembras XX, y lo ha suprimido de machos XY, consiguiendo así, en el primer caso, sexo cromosómico femenino con hormonas masculinas, y, en el segundo, sexo cromosómico masculino con hormonas femeninas. Y lo que ha visto es que, aun sin testosterona, el cromosoma Y se sigue asociando a baja frecuencia de enfermedades autoinmunes y a enfermedades neurodegenerativas más rápidamente progresivas, exactamente como ocurre en los machos normales.
    Pero se ha visto más: se ha visto que, con el paso de los años, hasta un 20% de los varones pierde el cromosoma Y en algunas de sus células, y estos varones tienen mayor tendencia a desarrollar cáncer, lo que sugiere que el cromosoma Y podría tener alguna relación con algunos genes importantes en el desarrollo del cáncer.
    No, no parece que la presencia del cromosoma Y sea un dato anecdótico en la vida de una célula cualquiera. Como tampoco lo es contar con dos cromosomas X, porque hay que inactivar uno de ellos, lo que consume energía que podría dedicarse a otros fines, y porque la inactivación nunca es completa, de modo que la mujer tiene una ración doble de algunos de sus genes.
    Ni siquiera en el nivel celular el ser masculino o femenino es indiferente.

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