Con Biden vuelve el más crudo imperialismo criminal

Trump me gustaba poco pero mucho me temo que lo vamos a echar de menos.

El sionista pedófilo nuevo presidente, cuyo nombramiento celebró toda la progresía, apoyó la expansión de la alianza de la OTAN en Europa del Este y su intervención en las Guerras Yugoslavas de la década de 1990. Presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, apoyó las políticas del presidente George W. Bush, reclamando tropas terrestres adicionales para Afganistán. Respaldó la resolución que autorizaba la guerra de Irak en 2002 y también respaldó la intervención militar en Libia. Siendo vicepresidente de Obama de lo primero que hicieron al llegar a su mandato en 2009, fue dar un golpe de estado en Honduras.

La gran esperanza de la progresía (solo por que es mujer y negra), su vicepresidenta Kamala Harris, es una puta sionista también:

Biden ha nombrado Secretario de Defensa al general Lloyd Austin. Será el primer negro en ponerse al frente del Pentágono.

Como buen farsante, durante la campaña electoral Biden dijo que la Guerra de Irak había sido un “error”. Pues bien, Austin ayudó a dirigir dicho “error”. Primero dirigió la invasión y luego la ocupación militar.

En 2010 dirigió el entrenamiento de las ISF (Fuerzas de Seguridad Irakíes), que pronto destacaron por los crímenes de guerra que cometieron en Mosul. Una unidad de las ISF fue grabada golpeando y matando a irakíes desnudos, incluyendo a un niño.

En 2013 fue nombrado comandante del Centcom, oficialmente conocido como Comando de Combate, que está al mando de todas las tropas de Estados Unidos en Oriente Medio. Es uno de los 11 grupos de tropas de Estados Unidos en una región específica del mundo.

Entre las atrocidades más documentadas cometidas por las tropas de Austin en Oriente Medio figura la destrucción de ciudades enteras de Siria, el bombardeo de un hospital en Afganistán, en el que murieron 42 personas, y el comienzo de la guerra infame que Estados Unidos desató contra el pueblo yemenita, junto con Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos.

Después de retirarse del ejército en 2016, Austin se unió a la empresa Raytheon, el tercer mayor contratista de defensa de Estados Unidos y uno de los mayores fabricantes de armas del mundo.

Dado que un tercio del equipo de transición de Biden proviene de empresas de la industria armamentista y de equipos de consulta, es lógico que los intereses comerciales de Raytheon estén representados por el secretario de Defensa.

Austin también forma parte de la junta directiva de Tenet Healthcare, un conglomerado de empresas con fines de lucro dedicadas a la atención de la salud que utilizó el dinero de los impuestos del seguro médico “Cares” para llenarse los bolsillos durante la pandemia.

Para que los civiles pudieran controlar mejor al ejército, en 1947 Estados Unidos aprobó una ley que prohíbe a los militares retirados, como Austin, ocupar cargos en el Pentágono cuando llevan menos de siete años jubilados.

Es papel mojado. Trump ya se la saltó al nombrar a James Mattis como secretario de Defensa. Lo mismo va a ocurrir con Austin.

Para tapar el asunto y la biografía de Austin, la prensa internacional va a iniciar una campaña de imagen destacando que Austin es negro y que es la primera vez que un negro se pone al frente del Pentágono. Para ascender a esas alturas, los negros tienen que cometer tantos crímenes como los blancos, por lo menos.

La segunda línea del Departamento de Estado tiene como figura estelar, en el cargo de subsecretaria para Asuntos Políticos, nada menos que a Victoria Nuland. Este personaje es un super-halcón que en la Plaza Euromaidan de Kiev alentó y repartió botellitas con agua y pastelitos a las hordas (similares a las que asolaron el Capitolio el 6 de enero en Washington) que sitiaban la casa de gobierno de Ucrania y, en febrero de 2014, derrocaron al legítimo gobierno de ese país. Una conversación telefónica entre el embajador de EEUU en Ucrania y Nuland, inesperadamente filtrada a la prensa, quedará para siempre en los anales de la historia diplomática porque cuando aquel le hizo saber que la Unión Europea no estaba muy de acuerdo con derrocar al gobierno de Víktor Yanukóvich la Nuland respondió con un seco “Fuck the European Union!” No está demás agregar que esta bella persona está casada con Robert Kagan, un ultraderechista autor de varios libros en donde exalta el Destino Manifiesto de Estados Unidos, defiende sin tapujos la ocupación israelí de Palestina y recrimina a los gobiernos europeos por su cobardía en acompañar a Estados Unidos en su cruzada civilizatoria universal. Todo queda en familia.

El nuevo secretario de transporte de Biden, Pete Buttigieg también se las trae: becado Rhodes de 2009 a 2017, fue oficial de inteligencia en la Reserva de la Marina de los Estados Unidos, alcanzando el grado de teniente. Fue movilizado y enviado a la guerra en Afganistán durante siete meses en 2014. Miembro de la sociedad secreta paramasónica Phi Beta Kappa trabajó para la campaña electoral del skull&bones John Kerry. De 2004 a 2005, Buttigieg fue director de conferencias del Grupo Cohen (como secretario de Defensa, Cohen desempeñó un papel importante en la dirección de las acciones militares de Estados Unidos en Irak y Kosovo, incluida la destitución de Wesley Clark de su puesto como Comandante Supremo Aliado de la OTAN).

Buttigieg fue becario Rodel del Instituto Aspen financiado principalmente por fundaciones como la EUGENESISTA Corporación Carnegie(dirigida por una larga sucesión de ex dirigentes de los servicios secretos y orgánicamente vinculada a unas cincuenta transnacionales, la Carnegie realiza investigaciones en el campo e la política internacional y promueve las políticas económicas «liberales» en Rusia y América Latina), el Fondo de los Hermanos Rockefeller, la Fundación Gates, la Fundación Lumina (cuyo presidente es miembro del rockefelleriano CFR) y la Fundación Ford (una tapadera de la CIA como ya hemos visto)

Buttigieg pidió modificar la estructura del gasto en defensa, al tiempo que sugirió que podría favorecer un aumento general del gasto en defensa. Es un partidario comprometido de Israel.

Buttigieg ha dicho que cree que la invasión estadounidense de Afganistán en 2001 tras los ataques del 11 de septiembre estaba justificada. Criticó la decisión de Trump de retirar las tropas estadounidenses de Siria

Biden nombra a la diseñadora de la guerra de Obama en Libia para encabezar la USAID

Power argumentó a favor de la intervención estadounidense en Libia con el pretexto de proteger los derechos humanos y prevenir el genocidio. A ella se unieron en su cruzada la entonces secretaria de Estado Hilary Clinton y Susan Rice, quien se desempeñó como embajadora de la ONU en ese momento.

Informes de 2011 dicen que la presión de Power, Rice y Clinton es lo que llevó a Obama a intervenir militarmente en Libia, a pesar de que sus otros principales asesores estaban en contra. El entonces secretario de Defensa Robert M. Gates diría más tarde que en una decisión de «51 a 49», Obama decidió bombardear Libia.

La intervención de Estados Unidos y la OTAN en Libia que condujo al brutal asesinato del ex gobernante libio Moammar Gaddafi fue un desastre absoluto. La desestabilización de Libia convirtió al país en un refugio para militantes vinculados a Al Qaeda, dio lugar a asesinatos selectivos de africanos negros, provocó una crisis de refugiados en el norte de África e incluso llevó a la creación de mercados de esclavos.

Intervención en Siria y apoyo a los crímenes saudíes
Por sus esfuerzos por convencer a Obama de que destruyera Libia, se promovió a Power. Como embajadora de Estados Unidos en la ONU, Power abogó por la intervención de Estados Unidos en Siria y se mantuvo al margen mientras la administración Obama respaldaba a los saudíes en su brutal guerra contra los hutíes de Yemen.

En julio de 2014, Power expresó su apoyo al derecho de Israel a defenderse durante el conflicto entre Israel y Gaza.

Power, casada con el judío anticonspiracionistas Cass Sunstein, tiene el merecido premio Henry A. Kissinger 2016

BIDEN APUESTA POR INCREMENTAR LA INVASIÓN A SIRIA

El judío Anthony Blinken miembro del rockefelleriano CFR, a quien el criminal Joe Biden nombró como el nuevo Secretario de Estado de Estados Unidos, anunció su disposición a “regresar a Siria” (seguir invadiendo). Apoyó la invasión de Irak liderada por Estados Unidos en 2003. Blinken apoyó la intervención militar de 2011 en Libia y el suministro de armas a los terroristas sirios. En abril de 2015, Blinken expresó su apoyo a la intervención liderada por Arabia Saudita en Yemen. Blinken trabajó con Biden sobre las solicitudes de dinero estadounidense para poder reponer Israel su arsenal de misiles interceptores durante la agresión de Israel a Gaza en 2014 .

Según el, la decisión de retirar las tropas de este país fue incorrecta e hizo hincapie en la necesidad de fortalecer el apoyo a las “Fuerzas Democráticas Sirias” (sus lacayos fieles)

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3 respuestas a Con Biden vuelve el más crudo imperialismo criminal

  1. Jesús dijo:

    Estamos bien jodidos, hermano Dany…

  2. M. Luisa dijo:

    Quien abrigara esperanzas de cambio a mejor realmente tenía una vaga percepción de la realidad. Todos son siervos del sionismo, aunque cada uno interpreta un papel para que la plebe piense que tiene el poder del voto, que puede cambiar las cosas. Y mientras estén entretenidos con eso, no podrán pensar en lo que pasa de verdad. Qué digo yo pensar, si esa capacidad ya se han ocupado bien de cercenarla.

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